“Solo pedimos una familia y seguir juntas”: el ruego sincero de dos hermanas que esperan ser adoptadas
Hoy, estas dos hermanas siguen esperando, aferradas la una a la otra, con la ilusión intacta de que alguien lea sus palabras, vea sus dibujos y decida abrirles la puerta de un hogar donde puedan crecer juntas y sentirse, por fin, en casa.

En un gesto tan simple como profundo, dos hermanas de 10 y 12 años escribieron cartas a mano dirigidas a un juez de Salta con un único deseo: encontrar una familia que las quiera y no las separe.
Desde el hogar estatal donde viven, pusieron en palabras lo que sienten y sueñan, dejando un testimonio que conmueve por su honestidad y ternura.
Ambas niñas se encuentran en convocatoria pública de adopción desde junio del año pasado. Cansadas de la espera, decidieron tomar la iniciativa y expresar, con dibujos y frases sencillas, la esperanza de un futuro distinto. “Quiero una familia que sea buena y que nos quiera”, escribió una de ellas, pensando no solo en sí misma, sino también en su hermana, a quien menciona como su mayor prioridad.
En su carta, la menor compartió con orgullo sus logros escolares: habló de sus buenas notas, de los “excelentes” que recibe y de su entusiasmo por aprender. También contó que comenzó terapia y que pudo hablar de su historia, acompañando sus palabras con un corazón dibujado. Al final, dejó un pedido que resume todo: que el juez pueda encontrarles pronto un hogar.
Su hermana mayor, con la misma dulzura, pidió una familia con mamá y papá o, al menos, la oportunidad de conocer personas dispuestas a darles afecto. Antes de cerrar la carta, rodeada de corazones, volvió a insistir en lo esencial: que sea una familia buena con ambas.
La tutora pública oficial, Macarena Zaravia Zenteno, explicó que la idea de escribir las cartas surgió de las propias niñas. Si bien se pensaba en un video para dar a conocer su situación, ellas eligieron este camino más íntimo y genuino, escribiendo de puño y letra lo que sienten y esperan.
Historias como la de estas hermanas reflejan una realidad que se repite: la mayoría de las personas que desean adoptar busca bebés, mientras decenas de niños, niñas y adolescentes esperan una oportunidad. En Salta, son al menos 32 los que aún aguardan una familia.
