Sector de biocombustibles en crisis: sin aumento de precios, se prevén suspensiones y pérdida de empleos
Las pequeñas plantas argentinas dedicadas a la producción de biodiesel enfrentan una situación crítica que podría derivar en suspensiones y despidos si la Secretaría de Energía no ajusta los precios de venta. Actualmente, el costo de producción por tonelada es de aproximadamente 1,3 millones de pesos, pero las empresas solicitan que esta cifra se eleve a 1,55 millones para mantener la viabilidad del sector.

Según Federico Martelli, presidente de la Cámara Argentina de Empresas Regionales Elaboradoras de Biocombustibles (Cepreb), más de la mitad de las 25 plantas en funcionamiento están paralizadas debido a que producir actualmente implica pérdidas de unos 250.000 pesos por tonelada.
Aunque por ahora no se han producido cierres definitivos, la situación es insostenible si no se ajustan los precios, y de continuar así, se prevén despidos masivos y una eventual crisis en la cadena productiva.
Las cámaras del sector enviaron una carta a la Secretaría de Energía, exigiendo que se aplique la resolución 963/2023, que regula la metodología de fijación de precios. Denunciaron que el Estado lleva más de un año incumpliendo esta normativa, lo que agrava la crisis. La falta de un ajuste en los precios ha generado una brecha significativa entre el valor establecido para el corte obligatorio de biodiesel en el gasoil y el costo real de producción, lo que ha afectado la rentabilidad y la continuidad del suministro.
El aumento en el precio del aceite de soja, insumo principal para el biodiesel, también impacta en la situación. En los últimos 30 días, su valor pasó de 980.000 a más de 1.150.000 pesos por tonelada, lo que eleva los costos en un sector donde el 80% del gasto corresponde a este insumo. Sin un ajuste en los precios de venta, las pymes advierten que no podrán seguir produciendo en agosto.
Este escenario provoca un riesgo real para el abastecimiento interno y para la generación de empleo en una industria que ayuda a reducir la dependencia de combustibles fósiles importados y que, además, fomenta la producción local. La situación se complica aún más por la intención de grandes empresas aceiteras de ingresar al mercado interno, desplazando a las pymes en un contexto de políticas que, según los empresarios, favorecen a las grandes corporaciones a costa de las pequeñas y medianas empresas nacionales.
La crisis en el sector de biocombustibles pone en riesgo no solo la continuidad de las plantas, sino también el empleo y la capacidad de Argentina de mantener una matriz energética más sustentable. Solo con una política de precios adecuada y el cumplimiento de la normativa vigente, las plantas podrán seguir operando y garantizando el abastecimiento y el crecimiento de la industria.
