Sector cosméticos: caída del consumo, importaciones y contrabando provocaron el cierre de 700 perfumerías
En términos estructurales, el conflicto expone las tensiones entre la apertura comercial, la fragilidad del consumo interno y la capacidad de las industrias locales para competir en un mercado cada vez más globalizado y atravesado por circuitos informales.

La industria argentina de la cosmética y la perfumería atraviesa un deterioro acelerado que ya se refleja en el cierre de cientos de comercios y en la pérdida de empleos.
En los últimos dos años, alrededor de 700 locales dejaron de operar, en un contexto marcado por la retracción del consumo, el crecimiento de las importaciones y la expansión del comercio ilegal de productos.
De acuerdo con datos de la Cámara Argentina de Perfumerías, el número de establecimientos del rubro pasó de unos 4.500 a cerca de 3.800 desde fines de 2023, lo que implicó además la desaparición de aproximadamente 1.450 puestos de trabajo directos. El panorama refleja las dificultades que atraviesan los comercios especializados en un mercado cada vez más presionado por la caída de la demanda y por la competencia de productos de origen informal.
El presidente de la entidad, Julio Vázquez, advirtió que el sector enfrenta una combinación de factores que deterioran su sustentabilidad económica. Por un lado, el consumo interno sigue debilitado, lo que obliga a los negocios a sostener las ventas mediante promociones agresivas y planes de financiamiento prolongados que reducen significativamente los márgenes de rentabilidad.
Las cifras de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa confirman esa tendencia: aunque en 2025 se registró una recuperación anual del 5,7%, el repunte no alcanzó para compensar la fuerte contracción del 24,5% experimentada durante 2024. Incluso hacia finales del año pasado las ventas volvieron a mostrar retrocesos interanuales cercanos al 10%.
A este escenario se suma el impacto creciente de los productos ingresados por canales informales. Según los representantes del sector, el mercado está siendo abastecido por mercadería proveniente principalmente de China y otros países asiáticos que llega al país sin controles regulatorios ni carga impositiva. Esta situación genera una competencia desigual frente a las empresas que operan dentro del circuito legal.
El fenómeno también plantea riesgos sanitarios. Especialistas advierten que muchos de estos productos eluden los controles de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica, organismo responsable de supervisar la seguridad de cosméticos y perfumes en Argentina. En ese contexto, algunos artículos detectados en el mercado irregular contienen metales pesados, alérgenos no declarados o sustancias potencialmente tóxicas que pueden provocar efectos perjudiciales para la salud.
La crisis no afecta únicamente a pequeños comercios. Grandes compañías del sector también avanzaron en procesos de reestructuración. En 2024, por ejemplo, la firma Avon —propiedad del grupo brasileño Natura— cerró su histórico centro de distribución en San Fernando, con el despido de casi 300 trabajadores, como parte de una reorganización de operaciones.
Frente a este panorama, las cámaras empresarias reclaman medidas urgentes al gobierno de Javier Milei para reforzar los controles aduaneros y combatir el contrabando. Argumentan que, sin una intervención que ordene el mercado, el sector —que genera alrededor de 60.000 empleos directos e indirectos— podría enfrentar una contracción aún más profunda en los próximos años.
