Ni los Galperín se salvan: crisis en la curtiembre Sadesa
La empresa evalúa avanzar con un esquema que implicaría la salida de alrededor de 100 trabajadores y la suspensión de otros 200, en medio de una caída de la actividad y de cambios en las condiciones del comercio exterior.

La industria del cuero en Argentina atraviesa un momento de fuerte tensión y uno de sus casos más emblemáticos es el de la curtiembre Sadesa, cuya planta ubicada en Esperanza enfrenta un proceso de ajuste que podría derivar en despidos y suspensiones masivas.
La firma, vinculada históricamente a la familia de Marcos Galperin y actualmente dirigida por su hermano, atraviesa uno de los períodos más complejos de sus más de ocho décadas de trayectoria. En su etapa de mayor expansión llegó a emplear a más de 2.000 personas, pero hoy su dotación se redujo a cerca de 400 trabajadores entre operarios y personal administrativo.
Para avanzar con el plan de ajuste, la compañía analiza renovar un Procedimiento Preventivo de Crisis, un instrumento legal que habilita a las empresas a aplicar despidos o suspensiones en contextos de dificultades económicas. La eventual implementación de esta herramienta profundizó el conflicto con los trabajadores, que interpretan la medida como una forma de presionar por condiciones laborales y salariales más bajas.
El escenario laboral se da en un contexto más amplio de reestructuración del sector. En los últimos años, Sadesa ya había cerrado plantas en otras provincias, lo que alimentó la preocupación sobre el futuro de la actividad en la planta santafesina.
Analistas industriales señalan que la crisis combina factores internos y externos. Uno de los elementos centrales fue la modificación de las reglas de exportación impulsadas por el gobierno de Javier Milei, que eliminó mecanismos que equiparaban las retenciones del cuero crudo con las del cuero curtido. Según sectores industriales, esa decisión facilitó la exportación de materia prima sin procesamiento, reduciendo los incentivos para producir cuero con valor agregado dentro del país.
Desde el gobierno se argumentó que la medida podría contribuir a abaratar el precio de la carne al liberar el mercado del cuero, aunque datos recientes del sector indican que esa reducción no se reflejó en los valores al consumidor, que continuaron aumentando por encima de la inflación.
Al mismo tiempo, la empresa viene desarrollando una estrategia de relocalización productiva hacia países con menores costos laborales y regulatorios, como Tailandia, Paraguay y Vietnam. Este proceso forma parte de una tendencia global en la industria del cuero, que busca optimizar costos y acercar la producción a nuevos mercados.
Fundada por el empresario Walter Lebach y consolidada posteriormente bajo la conducción de Ernesto Galperin, Sadesa se convirtió durante décadas en una de las curtiembres más importantes del mundo y proveedora de marcas internacionales como Nike y Adidas.
La compañía también tuvo un papel relevante en la historia empresarial de la familia Galperín, ya que fue el respaldo inicial para el desarrollo de Mercado Libre. Además, en distintos momentos recibió apoyo estatal, como el programa de asistencia empresarial implementado durante la pandemia de COVID-19.
Hoy, la posible reducción drástica de su actividad en Esperanza vuelve a poner en debate el impacto de los cambios en la política económica sobre las industrias orientadas a la transformación de materias primas.
Para especialistas del sector, el desenlace de este conflicto podría marcar un punto de inflexión para el futuro de la cadena del cuero en Argentina y para un modelo productivo que durante décadas se apoyó en la generación de valor agregado a partir de recursos locales.
