2 de mayo de 2026

Ajuste laboral en el sistema financiero: el sector bancario perdió cerca de 5.000 empleos desde 2023

El sistema bancario, históricamente uno de los sectores con empleo formal y salarios relativamente altos, enfrenta ahora una transición que podría redefinir su estructura laboral. Sin estrategias claras de adaptación, advierten desde el sindicalismo, el proceso de modernización podría derivar en un ajuste permanente sobre el empleo más que en una verdadera reconversión productiva del sector.

Ph: Archivo

El sistema financiero argentino atraviesa un proceso de reestructuración que comienza a reflejarse con fuerza en el mercado laboral.

Desde diciembre de 2023, cuando asumió la presidencia Javier Milei, el sector bancario habría perdido alrededor de 5.000 puestos de trabajo, según estimaciones sindicales que combinan el impacto de la digitalización, las fusiones empresariales y la reducción de estructuras físicas.

El fenómeno se manifiesta especialmente en el cierre de sucursales. Entre 2024 y 2025 se clausuraron cerca de 200 filiales en todo el país, lo que aceleró el proceso de reducción de personal orientado a la atención presencial. Para el titular de la Asociación Bancaria, Sergio Palazzo, la pérdida de empleo responde a una combinación de cambios tecnológicos y decisiones empresariales impulsadas en un contexto de nuevas políticas económicas.

El dirigente explicó que dos grandes movimientos de concentración financiera profundizaron el ajuste: la integración de Itaú con Banco Macro y la operación que implicó la salida de HSBC del mercado local tras la venta de sus operaciones a Banco Galicia. Estas fusiones generaron superposición de sucursales y estructuras administrativas, lo que derivó en cierres adicionales y recortes de personal.

En muchos casos, la reducción del empleo se canalizó a través de esquemas de retiros voluntarios, prejubilaciones y acuerdos de desvinculación. Sin embargo, desde el gremio advierten que algunos de estos mecanismos funcionan en la práctica como despidos encubiertos, especialmente cuando las alternativas para los trabajadores son limitadas.

Uno de los focos de conflicto se concentra en Banco Santander, donde el sindicato denunció presiones para aceptar retiros voluntarios en el marco de un plan de cierre de sucursales. La entidad confirmó que planea cerrar nueve oficinas durante el año, justificando la decisión en el cambio de hábitos de los clientes.

Según la entidad, el 90% de las operaciones bancarias ya se realizan a través de canales digitales y la concurrencia a las sucursales cayó cerca de un 30% en el último año. Bajo esta lógica, los bancos buscan reconfigurar su estructura hacia modelos más tecnológicos y con menor presencia física.

No obstante, el sindicato advierte que la digitalización no debería traducirse automáticamente en destrucción de empleo. Palazzo sostiene que existe margen para reconvertir trabajadores hacia nuevas áreas dentro del sistema financiero, como desarrollo tecnológico, atención remota, análisis de crédito o servicios digitales.

Este debate revela una tensión creciente dentro del sector: mientras las entidades financieras priorizan la reducción de costos operativos y la expansión de servicios digitales, los trabajadores reclaman políticas de reconversión laboral que acompañen la transformación tecnológica.

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