Santa Fe: más de 3.000 empresas cerraron y se destruyeron 22.500 puestos de trabajo desde fines de 2023
Los últimos indicadores laborales y productivos reflejan un escenario de creciente deterioro para la economía santafesina. Desde el inicio de la gestión del presidente Javier Milei, la provincia perdió más de 3.000 empresas registradas y cerca de 22.500 empleos formales, una tendencia que pone en evidencia las dificultades que atraviesan tanto el sector productivo como el mercado laboral en uno de los principales polos industriales del país.

Los datos muestran que la cantidad de empleadores registrados en Santa Fe pasó de 50.729 en diciembre de 2023 a 47.656 en marzo de 2026, lo que representa la desaparición de 3.073 unidades productivas en poco más de dos años. Paralelamente, el número de trabajadores registrados cayó de 635.292 a 612.743, dejando un saldo negativo de 22.549 empleos formales.
Lejos de tratarse de un fenómeno aislado, la evolución de los indicadores durante los primeros meses de 2026 confirma una profundización de la tendencia. Entre diciembre de 2025 y marzo de este año, la provincia registró la pérdida de 660 empresas y más de 6.100 puestos de trabajo formales, evidenciando que la recuperación económica anunciada desde distintos sectores aún no logra traducirse en una mejora concreta para la actividad productiva y el empleo.
El panorama provincial replica una dinámica que también se observa a nivel nacional. Según los registros de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, durante el primer trimestre de 2026 desaparecieron 3.840 empresas en todo el país, mientras que más de 42.000 trabajadores registrados dejaron de formar parte del sistema formal de empleo. Las cifras reflejan una persistente dificultad para sostener la actividad económica en un contexto de caída del consumo, retracción de la producción y reducción de la demanda interna.
La situación resulta particularmente sensible en Santa Fe debido al peso que tienen la industria manufacturera, la actividad metalúrgica, la construcción y el entramado de pequeñas y medianas empresas dentro de la economía provincial. La pérdida de empresas no solo implica menos actividad económica, sino también una reducción de la capacidad productiva, menor inversión y una creciente fragilidad de las cadenas de valor que sostienen miles de puestos de trabajo.
Desde una perspectiva económica, los datos abren interrogantes sobre los costos de la estrategia de ajuste implementada a nivel nacional. Si bien algunos indicadores macroeconómicos muestran señales de estabilización, el cierre de empresas y la caída del empleo registrado sugieren que la desaceleración inflacionaria y el equilibrio fiscal aún no se traducen en una recuperación del aparato productivo ni en una mejora del mercado laboral.
A ello se suma otro elemento preocupante: la reducción simultánea de las contrataciones y de las desvinculaciones laborales. Según la Secretaría de Trabajo, ambas variables disminuyeron durante abril, pero el empleo continuó registrando una caída neta. Este comportamiento refleja un mercado laboral cada vez más estancado, donde las empresas no solo despiden menos porque ya ajustaron sus plantillas, sino que también muestran escasa disposición a incorporar nuevos trabajadores.
En este contexto, la pérdida de más de 3.000 empresas y 22.500 empleos formales en Santa Fe aparece como una señal de alerta sobre el estado de la economía real. Mientras el Gobierno nacional destaca avances en materia fiscal y monetaria, los indicadores productivos continúan mostrando que buena parte del ajuste recae sobre la actividad empresarial y el empleo, especialmente en provincias con fuerte perfil industrial como Santa Fe.
