Roger Waters acusó a Milei de avalar la “barbarie” en Gaza y lo señaló entre los líderes que ignoran el genocidio palestino
En su mensaje, Waters no solo acusó a los líderes de ignorar lo que calificó como un genocidio, sino que también escupió tras pronunciar sus nombres, en un gesto cargado de simbolismo.

El músico británico Roger Waters, cofundador de Pink Floyd y una de las voces más críticas contra la política israelí, volvió a generar polémica al publicar un video en el que denunció los ataques de Israel contra Palestina y apuntó directamente contra varios mandatarios, entre ellos el presidente argentino Javier Milei.
El artista de 82 años, que desde hace años milita activamente en favor de la causa palestina, advirtió que “no hablar de los crímenes es sionismo” y cuestionó a los gobiernos que, según él, prefieren callar para evitar incomodidades políticas o diplomáticas. Entre los mencionados figuraron figuras como Donald Trump, Emmanuel Macron, Daniel Noboa y Benjamin Netanyahu, además de Milei, a quien señaló como parte de los líderes que avalan, por omisión o por acción, la ofensiva militar israelí.
La referencia a la Argentina no resulta casual: días antes, la Asamblea General de la ONU había aprobado una resolución para revitalizar la solución de los dos Estados y condenar la violencia en Medio Oriente. El texto recibió un respaldo mayoritario, pero fue rechazado por solo diez países, entre ellos Israel, Estados Unidos y la propia Argentina, lo que alineó al gobierno de Milei con el bloque más cercano a Tel Aviv y lo dejó en abierta disonancia con la mayoría de la comunidad internacional.
La crítica de Waters expone una tensión que trasciende lo cultural. Mientras el músico interpela a “la gente común” a resistir “la barbarie” y se presenta como portavoz de la indignación global, los gobiernos —incluido el argentino— se ubican en un terreno de pragmatismo geopolítico que prioriza alianzas estratégicas sobre el consenso internacional.
En este escenario, la figura de Milei queda vinculada no solo a su alineamiento con Israel y Estados Unidos, sino también al costo político de ser señalado como cómplice de un genocidio por voces influyentes en la cultura global.
