Tigani acusa a Milei de “jugador compulsivo” y advierte default inminente: “Si tuviera dólares en el banco, los saco”
En declaraciones a Splendid AM 990, Tigani fue categórico: “A nadie se le hubiera ocurrido darle los ahorros de la abuela a un jugador compulsivo de póker”.

El economista Pablo Tigani lanzó duras críticas contra el presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, a quienes responsabilizó por llevar adelante un programa económico insostenible que, según él, podría desembocar en un nuevo default.
El analista no solo cuestionó la capacidad intelectual de Milei, a quien definió como un “vendedor de marketing de redes sociales” sin formación en finanzas ni macroeconomía, sino que también instó a quienes tienen depósitos en dólares a retirarlos de los bancos. “Si yo tuviera dólares en el banco hoy, los saco”, sentenció, al tiempo que advirtió que “no se va a poder sustentar la deuda y vamos a un próximo default, ellos lo saben porque están jugando al límite”.
Sobre Caputo, recordó su gestión durante el macrismo: “Ya hizo esto, se fumó US$ 15 mil millones en esa época. La mitad del stock de la deuda la pidió prestada él”. Sus palabras reavivan las críticas sobre la continuidad de figuras vinculadas a anteriores fracasos económicos y ponen en cuestión la idea de que el actual programa represente una novedad.
Tigani apuntó también a los medios de comunicación y al poder corporativo como factores que, según su visión, explican el ascenso y la permanencia de Milei en el poder. “Los medios hegemónicos, las grandes corporaciones y los intereses internacionales lo sostienen donde está”, aseguró, en una lectura que combina diagnóstico económico con análisis político.
La comparación de Milei con un jugador de póker no es solo una metáfora provocadora: revela la percepción de que el Gobierno apuesta a una estrategia de riesgo extremo, con promesas de estabilidad sostenidas únicamente por la venta de reservas y la confianza en un mercado que aún no responde.
En este escenario, la advertencia de Tigani funciona como un llamado de alarma: si el programa falla, el desenlace podría ser un nuevo colapso de deuda con consecuencias sociales y financieras profundas.
