6 de julio de 2026

River se resigna: Franco Mastantuono se va al Real Madrid tras el Mundial de Clubes

River Plate está a punto de perder a una de sus mayores joyas. Franco Mastantuono, el mediocampista zurdo de apenas 17 años, tiene todo encaminado para convertirse en nuevo jugador del Real Madrid, en una operación que se concretaría después del Mundial de Clubes.

La noticia golpea fuerte en Núñez, no solo por la salida inminente del futbolista más prometedor de su cantera, sino también por las formas: la decisión del juvenil ya está tomada, y el club parece quedar otra vez a merced del poder económico europeo.

El giro definitivo en la negociación se dio en las últimas horas, cuando Xabi Alonso —recientemente confirmado como entrenador del primer equipo merengue— llamó personalmente a Mastantuono para convencerlo de unirse al Real Madrid tras el Mundial de Clubes.

Ese contacto directo fue clave. Si bien ya existían charlas previas y sondeos de otros gigantes europeos como PSG, Olympique de Marsella y Manchester United, el joven tenía una predilección clara por la Casa Blanca. Y el interés del club madrileño, lejos de ser repentino, lleva más de un año de seguimiento por parte de Juni Calafat, jefe de scouting y cerebro detrás de fichajes como los de Vinícius Júnior, Rodrygo o Endrick.

River, sin margen de maniobra

A esta altura, en River ya asumen que no podrán retenerlo. El jugador entrena con la Selección Argentina, comparte entrenamientos con Lionel Messi y se prepara para las Eliminatorias ante Chile y Colombia, pero ya tiene la cabeza puesta en Europa. La transferencia podría concretarse mediante la ejecución de su cláusula de rescisión, valuada en 45 millones de euros, o bien a través de una negociación con bonos o variables. En cualquiera de los escenarios, el deseo del futbolista es claro y la diferencia económica entre ambas instituciones, insalvable.

El juvenil —que ya suma 61 partidos en Primera— es el jugador sub-18 argentino más cotizado del momento. Su talento precoz, sumado a su madurez en el campo de juego, lo convirtieron en un objetivo prioritario para los principales clubes europeos. Su salida implica no solo una pérdida futbolística para River, sino también una señal de alerta sobre las dificultades para sostener a sus talentos frente al imán financiero del Viejo Continente.

Otra fuga temprana que expone al fútbol argentino

La partida de Mastantuono sigue el mismo patrón de otros casos recientes: joyas del fútbol argentino que emigran a temprana edad, muchas veces sin siquiera completar una temporada como titulares consolidados. Esta dinámica —cada vez más frecuente— plantea interrogantes profundos sobre la sustentabilidad del modelo deportivo de los clubes locales. ¿Cómo competir cuando la billetera y el prestigio europeo seducen antes de que los jugadores maduren plenamente en sus ligas de origen?

La dirigencia de River podrá argumentar que la cifra es buena, que el club necesita recursos, y que así funciona el mercado. Pero la salida de Mastantuono —como antes la de Julián Álvarez o Enzo Fernández— vuelve a dejar al hincha con sabor a poco: sin octavos de Libertadores en el horizonte y con otra figura diciendo adiós demasiado pronto.

El fútbol argentino, fábrica sin tiempo para disfrutar lo que produce

Franco Mastantuono aún ni debutó en una Copa del Mundo, ni lideró un campeonato local, ni vivió la intensidad de una final de Libertadores. Pero ya está con un pie en Madrid. Para muchos, es la realización del sueño europeo. Para el fútbol argentino, es una postal repetida de un sistema que produce como pocos, pero no logra retener ni disfrutar a sus talentos. River, esta vez, vuelve a perder más que un jugador: pierde otra oportunidad de construir un proyecto deportivo con tiempo, identidad y raíces.

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