18 de abril de 2026

Ricardo Gil Lavedra reivindicó el Juicio a las Juntas y destacó su concreción en un escenario de extrema fragilidad institucional

Durante una entrevista radial, el ex camarista planteó que la mejor forma de reflexionar sobre los años más oscuros de la historia argentina es a través de la defensa activa del sistema democrático. En esa línea, insistió en que la democracia no solo debe ser preservada, sino también fortalecida como garantía esencial de libertad e igualdad, frente a los riesgos de retrocesos.

En el marco de un nuevo aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, Ricardo Gil Lavedra, uno de los jueces del histórico Juicio a las Juntas, volvió a poner en perspectiva el valor de aquel proceso judicial, subrayando que se trató de un logro excepcional en un contexto político e institucional profundamente inestable.

Para Gil Lavedra, la memoria cumple un rol central: no se trata únicamente de recordar, sino de construir una conciencia colectiva que funcione como resguardo ante la repetición de hechos traumáticos. En su análisis, el recuerdo del pasado reciente adquiere sentido en la medida en que contribuye a consolidar un compromiso sostenido con los valores democráticos.

Al evocar el proceso judicial contra las Juntas Militares, destacó especialmente el liderazgo político de Raúl Alfonsín, a quien atribuyó una combinación de determinación y visión estratégica. Según señaló, la decisión de avanzar con el juzgamiento de los responsables de la dictadura —en un contexto sin antecedentes internacionales y con una institucionalidad aún débil— fue clave para sentar las bases de una democracia con estándares éticos claros.

El ex diputado también remarcó las condiciones adversas en las que se desarrolló el juicio: una transición democrática incipiente, tensiones con sectores militares y episodios de inestabilidad que ponían en duda la continuidad institucional. En ese marco, resaltó la rapidez y la complejidad del proceso, que se llevó adelante en poco más de un año.

Finalmente, al referirse a su experiencia personal, Gil Lavedra expresó que haber formado parte de aquel tribunal constituye uno de los hitos más significativos de su trayectoria. Más allá del plano individual, sostuvo que el juicio respondió a una demanda estructural de la sociedad argentina: la necesidad de justicia.

Y concluyó que, pese a las dificultades del contexto, ese objetivo pudo concretarse, marcando un precedente fundamental en la historia democrática del país.

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