14 de mayo de 2026

Reservas en caída libre: el Banco Central acumuló saldo negativo en 7 de las últimas 8 jornadas

Con un mercado atento a cada movimiento del BCRA y un clima financiero internacional que no ofrece margen para errores, el sendero de las reservas se convierte en un termómetro clave para evaluar la viabilidad del rumbo económico. Por ahora, las señales no son alentadoras.

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) atraviesa una preocupante racha de pérdidas en sus reservas internacionales. Según el último informe oficial, la entidad registró este lunes una merma de 55 millones de dólares, acumulando así un saldo negativo en siete de las últimas ocho ruedas cambiarias. Desde el 29 de abril, las arcas del BCRA ya se redujeron en 1.179 millones de dólares, llevando el stock total de reservas brutas a 38.100 millones.

Este marcado retroceso se da en un contexto de cambios estratégicos en la política cambiaria del Gobierno. A diferencia de etapas anteriores, el BCRA ha dejado de intervenir activamente en el mercado oficial de cambios. En su lugar, se ha optado por una política de flotación administrada, donde el dólar mayorista opera dentro de una banda predefinida que va de los $1.000 a $1.400, sin que el Banco Central utilice sus reservas para controlar la cotización.

Analistas del sector financiero advierten que esta pérdida constante de reservas podría tener consecuencias críticas. “De continuar este ritmo de pérdida, los fondos del FMI podrían agotarse antes de enero de 2026, fecha en la que culmina el actual acuerdo. Esto representaría un serio riesgo para la estabilidad económica y financiera del país”, señalaron expertos consultados por Ámbito.

La baja en las reservas no sólo preocupa por su impacto inmediato en la solvencia externa del país, sino también por las señales que envía a los mercados y organismos internacionales. En un contexto donde el gobierno de Javier Milei intenta consolidar un programa de estabilización basado en el equilibrio fiscal y la desregulación económica, la fragilidad del frente externo suma una presión adicional.

El deterioro coincide además con una etapa de menor liquidación de divisas por parte del agro, un frente comercial debilitado y mayores vencimientos de deuda. Si bien el tipo de cambio se ha mantenido relativamente estable dentro de los límites establecidos, la caída de reservas sugiere que el esquema actual podría no ser sostenible en el mediano plazo sin nuevas fuentes de financiamiento o ingresos de dólares frescos.

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