Reprocesamiento a Bacigalupo reaviva el caso de los cuadernos y confirma una adulteración planificada para desviar la investigación
Bacigalupo fue procesado sin prisión preventiva, embargado por 150 millones de pesos y se le prohibió la salida del país. La confirmación de su intervención reconfigura el escenario probatorio del caso y agrega un capítulo que podría impactar en la valoración judicial de uno de los expedientes más sensibles de los últimos años.

La causa por la presunta manipulación de los denominados cuadernos de la corrupción sumó un giro decisivo con el nuevo procesamiento de Jorge Bacigalupo, el expolicía señalado como quien alteró anotaciones clave atribuidas al chofer Oscar Centeno, según consignó la periodista Vanesa Petrillo. La resolución, firmada el 13 de noviembre por el juez federal Marcelo Martínez de Giorgi, reinstala la responsabilidad penal de Bacigalupo luego de que la Cámara Federal hubiera dictado su falta de mérito meses atrás.
El expediente se reactivó a partir de la denuncia presentada en 2022 por el empresario Armando Loson, quien advirtió irregularidades en los documentos que luego se convirtieron en evidencia central en la causa 9608/18, actualmente en juicio. Tras nuevas pericias grafoscópicas, caligráficas y lingüísticas, los especialistas concluyeron de manera unánime que diversas enmiendas, tachaduras, inserciones y sustituciones de nombres provienen del puño de Bacigalupo y no del de Centeno. Entre los cambios detectados figuran reemplazos de nombres —como “Marcelo” por “Armando”—, alteraciones de direcciones y agregados posteriores como el rótulo “Ing. Ferreyra”.
El estudio lingüístico de la Universidad de Buenos Aires aportó un elemento de peso: los textos correspondientes a 2013 y 2015 no presentan la espontaneidad de un registro diario, sino la coherencia y planificación de un relato reconstruido con intención narrativa. Esa uniformidad, combinada con sobreescrituras y espacios completados a posteriori, llevó a los peritos a sostener que intervinieron distintos sujetos de escritura y que parte del contenido fue reelaborado con un propósito definido.
Para el juez, las modificaciones fueron deliberadas y se orientaron a beneficiar a al menos una persona no identificada, al tiempo que perjudicaban a Loson al ubicarlo en reuniones donde no habría estado. Esa maniobra —según el fallo— encuadra en encubrimiento agravado y falsificación de documento, ya que alteró pruebas que influyen en el desarrollo del juicio principal.
El nuevo procesamiento no solo compromete nuevamente a Bacigalupo, sino que abre un frente de interrogantes en la causa madre. La justicia advirtió que la adulteración podría implicar la existencia de una hipótesis delictiva más amplia y de otros posibles responsables, lo que obliga a profundizar la pesquisa para establecer quiénes pudieron beneficiarse con las modificaciones.
