22 de abril de 2026

Renunció la secretaria de Trabajo de Trump en medio de escándalos por abuso de poder

La Secretaria de Trabajo de Estados Unidos, Lori Chávez-DeRemer, ha dejado su puesto en el gobierno de Donald Trump, según informó un asesor de la Casa Blanca, después de enfrentar múltiples acusaciones relacionadas con abuso de poder, incluyendo mantener una relación con un subordinado y consumir alcohol en horas laborales.

Chávez-DeRemer se convierte en la tercera integrante del Gabinete en abandonar su cargo tras la salida de Kristi Noem, Secretaria de Seguridad Nacional, en marzo, y la de la Fiscal General, Pam Bondi, a principios de este mes.

A través de redes sociales, Chávez-DeRemer expresó su gratitud por los logros alcanzados: «Me enorgullece que hayamos avanzado en la misión del presidente de fortalecer la relación entre empleadores y empleados, poniendo siempre en primer lugar a los trabajadores estadounidenses».

A diferencia de otras salidas recientes, esta decisión no fue anunciada por el propio mandatario, sino por un representante de la Casa Blanca. Steven Cheung, director de comunicaciones, confirmó la noticia el lunes por la noche.

En su comunicado en la plataforma X, Cheung señaló: «Lori Chávez-DeRemer dejará la Administración para unirse al sector privado. Ha realizado un trabajo destacado protegiendo a los empleados estadounidenses y promoviendo condiciones laborales justas». Además, indicó que Keith Sonderling, subdirector en funciones del Departamento de Trabajo, asumirá el cargo de manera provisional.

Acusaciones y controversias

La salida de Chávez-DeRemer llega después de una serie de denuncias que comenzaron a salir a la luz en enero, cuando se inició una investigación en su contra. La semana pasada, ‘The New York Times’ informó que el inspector general del Departamento de Trabajo revisaba documentos que indicaban que la exsecretaria, junto a miembros de su equipo y familiares, enviaba frecuentemente mensajes y solicitudes personales a jóvenes empleados.

El medio también reveló que su esposo, Shawn DeRemer, y su padre, Richard Chávez, intercambiaron mensajes con empleadas del departamento, algunas de las cuales habrían recibido instrucciones para atender asuntos familiares. Estas revelaciones forman parte de una investigación más amplia sobre su gestión, que también la acusaba de mantener una relación con un subordinado.

Chávez-DeRemer respondió en su declaración del lunes, acusando a los medios de parcialidad y de formar parte de una campaña en su contra: «Las acusaciones promovidas por actores del ‘Estado profundo’, en colaboración con medios sesgados, buscan deslegitimar la agenda del presidente».

Aunque en un principio la Casa Blanca y el Departamento de Trabajo calificaron las acusaciones como infundadas, la situación se fue complicando a medida que surgían nuevas evidencias, poniendo en duda su continuidad en el cargo. Al menos cuatro funcionarios del departamento, incluyendo su exjefe de gabinete, su adjunto y un miembro de seguridad personal con quien habría mantenido la relación, ya han dejado sus puestos en el marco de la investigación.

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