22 de abril de 2026

Colapso final de Garbarino: cierra sus últimos locales, solo quedan 18 empleados de los 5.000

El cierre definitivo de sus tiendas y la desaparición de su plataforma digital no solo sellan el destino de una empresa histórica, sino que también evidencian el fin de una etapa en el comercio argentino.

Ph: Archivo

El cierre de los últimos tres puntos de venta de Garbarino y la caída de su canal online no solo marcan el final operativo de la empresa, sino que sintetizan un proceso más amplio de deterioro del comercio minorista tradicional en la Argentina.

Tras la quiebra decretada en marzo por el Juzgado Nacional en lo Comercial N°7, la compañía redujo su estructura a una mínima expresión: de los cerca de 5.000 empleados y más de 300 sucursales que llegó a tener en su apogeo, hoy sobreviven apenas 18 trabajadores encargados de gestionar reclamos en sus sedes de Belgrano, Almagro y su histórica casa central.

El proceso judicial, a cargo del juez Fernando D’Alessandro, avanza ahora en la etapa de verificación de créditos, con plazo hasta el 24 de junio para que acreedores presenten sus reclamos. A partir de allí, se definirá el pasivo y la eventual distribución de los activos remanentes de la firma, actualmente presidida por Carlos Rosales, quien quedó inhabilitado para ejercer el comercio mientras dure el proceso.

Más allá de la liquidación de bienes físicos, uno de los ejes centrales pasa por el futuro de la marca. La Justicia analiza tratar a “Garbarino” como un activo intangible con valor propio, lo que abriría la puerta a su venta o licenciamiento. Esta posibilidad refleja un fenómeno creciente: incluso cuando las estructuras empresariales colapsan, las marcas consolidadas pueden sobrevivir como capital simbólico dentro de un mercado en transformación.

Fundada en 1951 por Daniel Garbarino y Omar Garbarino, la compañía se convirtió durante décadas en un emblema del consumo de electrodomésticos en el país. Sin embargo, la combinación de crisis macroeconómica, endeudamiento, cambios en los hábitos de consumo y el avance del comercio digital terminó por erosionar su modelo de negocios.

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