25 de junio de 2026

Reforma laboral: no más horas extra, indemnizaciones ni negociaciones colectivas

Mientras el Ejecutivo lo presenta como una vía hacia la competitividad, la evidencia internacional sugiere que el camino elegido corre el riesgo de consolidar un esquema de trabajo más precario, desigual y desregulado, con efectos negativos no solo sobre los asalariados, sino también sobre la estabilidad macroeconómica del país.

El borrador de la reforma laboral que el Gobierno prepara para presentar en el Congreso ya circula en la CGT y anticipa un fuerte enfrentamiento con el sindicalismo.

El proyecto, defendido en el Coloquio de IDEA por el vocero presidencial Manuel Adorni, plantea eliminar el pago de horas extras, flexibilizar las indemnizaciones, descentralizar las negociaciones colectivas y reducir cargas patronales.

La apuesta oficial se enmarca en un discurso de “modernización laboral” destinado a incentivar la contratación, pero los sindicatos advierten que detrás se esconde un retroceso histórico en derechos laborales y sociales.

Según un informe técnico elaborado por la central obrera, basado en datos de organismos como la OIT, la OCDE y la CEPAL, las reformas centradas en reducir costos laborales no generan empleo neto, sino mayor rotación, precariedad e informalidad. En un contexto económico recesivo como el argentino, sostienen, la eliminación de protecciones consolidadas solo incrementará la desigualdad y debilitará la seguridad social al reducir aportes y contribuciones.

La iniciativa oficial también busca desplazar a los sindicatos del centro de la negociación, forzando a los trabajadores a defender condiciones de manera individual. Experiencias comparables, citadas por la OIT, muestran que este modelo deriva en caídas salariales reales y en un aumento de la desigualdad entre empresas, erosionando el papel de la negociación colectiva como estabilizador social.

En cuanto a la propuesta de reemplazar las indemnizaciones por fondos individuales de cese, los especialistas consultados advierten que no resolverá la litigiosidad laboral, ya que la mayoría de los juicios se originan en incumplimientos de salarios y aportes patronales, sino que además debilitará el poder disuasivo de la norma protectoria.

En términos críticos, el proyecto revela la lógica del gobierno de Javier Milei: intentar ajustar el mercado laboral a través de la reducción de derechos, en lugar de apostar a la inversión en productividad, innovación y justicia social.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *