15 de abril de 2026

Reforma laboral en debate: Jorge Sola advirtió falta de consenso y cuestionó su impacto real en el empleo

En el marco del foro empresarial organizado por AmCham, el cosecretario general de la CGT, Jorge Sola, planteó fuertes objeciones a la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional, a la que consideró insuficiente para generar empleo genuino y desconectada de las condiciones estructurales de la economía.

Lejos de presentarse como una herramienta dinamizadora del mercado laboral, la normativa fue caracterizada por el dirigente como una iniciativa sin consensos amplios, elaborada sin una instancia de diálogo entre los principales actores sociales.

En ese sentido, Sola subrayó la ausencia de un Estado articulador capaz de equilibrar intereses y construir acuerdos sostenibles, lo que —según su visión— limita el alcance y la legitimidad de la reforma.

El cuestionamiento también apuntó al rumbo general de la gestión encabezada por Javier Milei. Para el sindicalista, la falta de un plan de desarrollo productivo debilita cualquier intento de transformación del mercado laboral, ya que sin crecimiento económico sostenido resulta improbable la creación de empleo de calidad. La crítica sugiere que la reforma, en lugar de atacar las causas estructurales del desempleo, se concentra en aspectos normativos sin respaldo en políticas productivas.

Asimismo, Sola señaló que el nuevo marco legal no incorpora debates clave del mundo del trabajo contemporáneo, como el impacto de la automatización, la inteligencia artificial o las nuevas formas de organización laboral. En esa línea, cuestionó la eliminación de la ley de teletrabajo, interpretándola como un retroceso frente a las transformaciones recientes del empleo.

Desde una perspectiva más amplia, el dirigente propuso retomar una lógica de construcción colectiva que incluya al Estado, el sector empresario, el sindicalismo y el sistema financiero. La idea de un “encuentro federal” aparece como una alternativa para delinear una estrategia de desarrollo con mayor inclusión, en un contexto donde —según remarcó— las mejoras macroeconómicas no se traducen en alivio para la economía cotidiana.

Finalmente, Sola reconoció que el escenario actual está atravesado por tensiones entre el Gobierno y el movimiento obrero, aunque insistió en que estos conflictos deben canalizarse mediante el diálogo. Su planteo, en última instancia, expone una crítica de fondo: sin acuerdos políticos y sin un modelo productivo claro, cualquier reforma laboral corre el riesgo de convertirse en una herramienta limitada, con escaso impacto en la realidad de los trabajadores.

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