Reducción de personal en IDS Suelas resalta la crisis en el sector del calzado
La firma, reconocida por la producción de componentes esenciales como caucho y EVA, ha reducido su plantilla a un mínimo operativo de veinticinco operarios.

La decisión de la empresa Arluchi SA de desvincular a diez trabajadores en su planta de Chivilcoy profundiza el debilitamiento de un enclave productivo histórico.
Este movimiento no solo altera la dinámica laboral local, sino que también evidencia la vulnerabilidad de los proveedores estratégicos ante la pérdida de clientes corporativos de gran escala, como el caso de la marca Puma, cuya salida dejó una capacidad instalada sin uso.
El conflicto adquiere una dimensión institucional debido a la denuncia de la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado de la República Argentina sobre el incumplimiento de un pacto de estabilidad laboral que debía regir hasta marzo de 2026.
La medida, comunicada de forma abrupta, se suma a un fenómeno de desindustrialización que afecta a diversos puntos del país, desde Misiones hasta el Gran Buenos Aires.
El sindicato vincula directamente esta sangría de puestos de trabajo con el actual modelo de comercio exterior, donde la flexibilización de aranceles desde mediados de 2024 ha facilitado que los productos extranjeros dominen el mercado interno.
A nivel macroeconómico, la situación de la industria del calzado refleja un desplome de la actividad que oscila entre el treinta y el cuarenta por ciento anual. La acumulación de stock y la caída del consumo han generado un efecto dominó que golpea por igual a los sectores textil y de indumentaria.
Mientras el gremio busca la intervención del Ministerio de Trabajo para asegurar el pago total de las indemnizaciones, el panorama para las fábricas nacionales en 2026 se presenta complejo, condicionado por una competencia desigual frente a las importaciones y una demanda interna que no logra recuperarse.
