21 de abril de 2026

PepsiCo logró aplicar la reforma laboral de Milei y aseguró que «es lo que la gente pedía»

El caso se convierte así en un ejemplo concreto del debate más amplio sobre la reforma laboral en Argentina: entre la promesa de modernización productiva y el riesgo de un retroceso en derechos laborales históricamente adquiridos.

En medio del debate político y judicial por la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei, la multinacional PepsiCo puso en marcha un esquema de reorganización interna que reaviva la discusión sobre el futuro de las relaciones de trabajo en Argentina.

La empresa implementó cambios en la modalidad de empleo que, según sostiene, apuntan a mejorar la eficiencia, aunque generan fuertes cuestionamientos por su impacto en los derechos laborales.

Entre las modificaciones aplicadas se destacan la adopción de turnos extendidos de 12 horas, la negociación directa con trabajadores por fuera de la intermediación sindical y un mayor control privado sobre las licencias médicas. Desde la compañía aseguran que estas medidas respondieron a pedidos de los propios empleados y que incluso derivaron en una mejora del rendimiento operativo.

El discurso empresarial enfatiza una supuesta modernización del sistema laboral, con mayor flexibilidad y reducción de ausentismo. Sin embargo, el caso abre interrogantes sobre el debilitamiento de la negociación colectiva y la creciente individualización de las condiciones de trabajo, en un contexto donde la justicia aún analiza la validez de la reforma laboral general.

PepsiCo también justificó los cambios señalando problemas previos en su esquema productivo, al que consideraban rígido y poco eficiente. En esa línea, impulsó un modelo más flexible basado en experiencias de otros países, con rotación de turnos más extensos y funciones laborales más polivalentes.

Mientras la empresa presenta el nuevo esquema como un avance organizativo, sectores sindicales y críticos advierten que estas transformaciones pueden encubrir una precarización progresiva del empleo, al reducir el poder de negociación colectiva y trasladar las condiciones laborales al ámbito individual entre empresa y trabajador.

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