Radiografía del ajuste estatal: el impacto real de las partidas para ciencia y educación en 2026
La sanción de la Ley de Presupuesto 2026 ha consolidado un cambio estructural en la administración pública nacional, caracterizado por una transferencia de recursos desde las áreas de desarrollo social y científico hacia los organismos de inteligencia.

Según el análisis de la Asociación Trabajadores del Estado, las partidas destinadas a ciencia, tecnología y educación superior sufren retracciones que superan el cuarenta por ciento en términos reales comparado con los niveles de 2023.
Esta reducción de fondos no representa solo un ajuste contable, sino que compromete la operatividad de instituciones fundamentales como el CONICET, el INTA y la Comisión Nacional de Energía Atómica.
El diseño financiero para el próximo año proyecta una inflación del diez por ciento, una cifra que desde el ámbito gremial califican como una herramienta de contención salarial ante la aceleración de precios observada en los últimos meses de 2025.
Al subestimar la evolución inflacionaria, el Ejecutivo obtiene un margen para licuar los haberes del sector público y las jubilaciones, profundizando la pérdida del poder adquisitivo. En contraste, los fondos asignados a la Secretaría de Inteligencia muestran un crecimiento real del diecinueve por ciento, marcando una clara prioridad política en la gestión de la seguridad e información por sobre la inversión productiva.
La eliminación de los pisos mínimos de financiamiento, como el caso del Fondo Nacional de la Defensa, otorga una discrecionalidad total a la administración central sobre el destino de los recursos.
Este escenario plantea un desafío para las provincias, dado que la centralización del ajuste y la caída de programas de becas y asignaciones familiares afectan directamente la contención social en los territorios.
La sostenibilidad de los servicios públicos esenciales queda bajo una presión inédita, mientras el diálogo entre el Gobierno y los sindicatos estatales entra en una fase de máxima tensión por la desfinanciación de las funciones básicas del Estado.
