Presupuesto 2026: el Gobierno apuesta a un escenario optimista con dólar a $1.229, inflación de 22,7% y crecimiento del 5,5%
En un contexto económico todavía frágil y de alta incertidumbre, el Gobierno presentó las proyecciones preliminares para el Presupuesto 2026, dejando al descubierto un programa tan ambicioso como desafiante: inflación anual del 22,7%, crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) de 5,5% y un dólar oficial ubicado en los $1.229 para fines de 2025.

El informe, firmado por el ministro de Economía, Luis Caputo, y el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, refleja un fuerte optimismo oficial sobre el impacto de las actuales políticas de ajuste, con la promesa de sostener el superávit fiscal y consolidar un marco de estabilidad macroeconómica. Según el documento, el crecimiento de la actividad estaría impulsado principalmente por la industria (5,3%), el agro (2,1%) y el comercio (7,6%), junto a un notable salto en la inversión (22,7%) y el consumo privado (7,2%).
Sin embargo, la meta inflacionaria prevista —22,7% interanual— luce ambiciosa, sobre todo si se observa el ritmo de remarcaciones todavía persistente en sectores clave de la economía y la falta de señales claras sobre la recuperación de los ingresos reales de la población. Las dudas también alcanzan la proyección de un tipo de cambio apenas 20% más alto en un año, cuando la dinámica de los precios relativos y la presión sobre el Banco Central podrían forzar ajustes más bruscos.
El Ejecutivo confía en mantener su hoja de ruta de equilibrio fiscal sostenido, con un recorte del gasto público, baja de impuestos, simplificación regulatoria y promoción de inversiones como pilares. Pero el riesgo político y social de profundizar el ajuste sin amortiguadores suficientes sigue siendo alto, sobre todo ante la fragilidad de los sectores más vulnerables, que han soportado el grueso del costo de la recomposición fiscal en 2024.
Por otro lado, el Gobierno proyecta un superávit comercial de casi 5.000 millones de dólares y un incremento de la recaudación impositiva y de las contribuciones a la seguridad social del 22,3%, lo que supone una economía en expansión, con mayor empleo registrado y mejoras en los salarios reales. Es un escenario alentador, aunque para muchos analistas resulta difícil de compatibilizar con un programa de fuerte liberalización, retracción estatal y baja intervención que, en la práctica, podría acelerar la desigualdad si no logra encauzar la recuperación de la demanda interna.
El Presupuesto 2026 perfila un relato de estabilidad, crecimiento y moderación inflacionaria, aunque los antecedentes recientes muestran que el terreno argentino es demasiado volátil como para dar por sentadas esas previsiones. El oficialismo apuesta todo a la continuidad de sus políticas de shock, confiando en que el mercado hará el resto. La incógnita es si la sociedad podrá resistir un año más de terapia de ajuste mientras espera los frutos de la macroeconomía ordenada.
