29 de abril de 2026

Planificaron el triple femicidio durante un almuerzo: así se gestaron los crímenes en Florencio Varela

Con distintos matices, Florencia Ibáñez indicó que Alex habría sido el responsable de la droga que desencadenó la masacre, mencionando una cantidad de “300 kilos” robados, dato que contrasta con la cifra de “30 kilos” que había trascendido en un primer relato de Celeste González Guerrero.

La pesquisa judicial por el triple femicidio en Florencio Varela sigue avanzando tras las declaraciones de los acusados y el relato de Magalí Celeste González Guerrero, propietaria de la vivienda donde ocurrieron los hechos.

En las últimas horas se sumó una grabación que muestra a los implicados reunidos en un local de comida para delinear el plan criminal.

En el video se observa un encuentro clave entre Alex Ydone, presuntamente vinculado a la droga que desencadenó la venganza, y Manuel Valverde, conocido como el tío sicario de Pequeño J. El registro corresponde a una casa de comidas peruana ubicada en Villa Domínico.

Ydone habría estado ligado a la operación de tráfico de estupefacientes en la zona de Flores. En una intervención en C5N, el periodista Diego Gabriele señaló que “este hombre manejaba la distribución interna, movía entre 15 y 20 kilos de cocaína cada semana, desde un domicilio en Flores hasta la zona 1-11-14”.

De acuerdo con la investigación, el almuerzo duró aproximadamente 45 minutos y sirvió para acordar el modo de traer a las jóvenes con la excusa de un encuentro social. González Guerrero declaró que las víctimas llegaron al living de la casa a oscuras, con guantes de látex y con equipos de sonido activados.

Sobre la percepción de las chicas, la dueña indicó que ellas parecían ingenuas y remarcó que, según su versión, las chicas se presentaban como amigas y que no podían ir a un departamento distinto porque ese lugar estaba en remodelación. En su declaración también explicó que la droga que tenía Ozorio era suministrada por Pequeño J, todos vinculados al comercio de estupefacientes, y que, a esa altura, no podían acudir a su propio domicilio por la reconstrucción en curso.

Ariel Giménez dijo haber sido convocado para llevar el equipo de sonido y así evitar que se oyeran los gritos de las víctimas. Por su parte, González insistió en que conocía previamente a las chicas que llevaron a su casa, a quienes decía que eran amigas y que, por esa razón, no podrían ir a su departamento porque estaba en remodelación.

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