Perú alcanzó el primer lugar del podio de la inseguridad alimentaria en América del Sur
Esta semana, Perú divulgó los datos oficiales de desnutrición del primer semestre de 2024, revelando un aumento preocupante en la tasa de desnutrición crónica, especialmente entre menores de 5 años.

Según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud (Endes) 2024-I, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), la desnutrición crónica en esta franja etaria ha subido del 11,5% en 2023 al 12,2% en el primer semestre de 2024. Este es el nivel más alto registrado desde 2019.
El informe llega en un contexto donde la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha alertado sobre la grave inseguridad alimentaria en Perú, destacando que el 51,7% de la población enfrenta problemas significativos para acceder a alimentos suficientes y nutritivos. Esta cifra coloca a Perú en el primer lugar en América del Sur en términos de inseguridad alimentaria, un hecho que contrasta con la percepción de estabilidad económica del país.
El gobierno de Dina Boluarte, en respuesta a estos datos, ha minimizado la gravedad de la situación y ha optado por destacar el reconocimiento internacional de Perú como la “capital de la gastronomía mundial”. Esta postura ha sido criticada por organizaciones sociales, que la consideran una reacción inadecuada frente a la crisis alimentaria.
Los especialistas en nutrición, como Jessica Huamán de la Plataforma de Seguridad Alimentaria, advierten que la desnutrición crónica durante los primeros años de vida puede tener consecuencias graves para el desarrollo cognitivo y general de los niños. Según Huamán, la falta de una nutrición adecuada en esta etapa crítica puede llevar a déficits en el desarrollo cerebral y en el desempeño escolar futuro.
En paralelo, una encuesta de Ipsos publicada por Perú21 indica que el 42% de los encuestados no ha podido comer adecuadamente en el último mes debido a la falta de ingresos, con una situación aún más grave en áreas rurales y del interior del país.
El análisis sobre la pobreza y el crecimiento económico del Perú ha sido objeto de debate entre expertos. El Centro Peruano de Estudios Sociales (CEPES) ha criticado el denominado “crecimiento empobrecedor” que, a pesar de los indicadores macroeconómicos positivos, no ha mejorado de manera sostenible el bienestar de la población. Informes previos de Oxfam y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) también han señalado que el crecimiento económico ha ampliado las desigualdades y deteriorado la productividad laboral.
