15 de mayo de 2026

Pasteleros endurecen reclamo salarial contra Starbucks, McDonald’s y Burger King por sueldos atrasados y ajuste insuficiente

Denuncian el incumplimiento de un ajuste del 10% correspondiente al último acuerdo paritario, así como la negativa empresarial a iniciar nuevas negociaciones en línea con la inflación.

Las tensiones laborales en el sector de comida rápida volvieron a estallar. El Sindicato de Trabajadores Pasteleros realizó protestas en la Zona Norte del Gran Buenos Aires contra las multinacionales Starbucks, McDonald’s y Burger King, en reclamo de una urgente recomposición salarial.

El conflicto, que lleva más de seis semanas sin resolución, expone el modelo de relaciones laborales en el rubro de servicios rápidos, caracterizado por alta rotación, salarios mínimos y condiciones de precarización, que afectan especialmente a trabajadores jóvenes.

Marcelo Gasso, secretario gremial del sindicato, fue contundente: “La empresa no quiere reconocer nada de lo que es para atrás y el ofrecimiento que hace en adelante es ínfimo para los trabajadores”.

Según el sindicato, el acuerdo salarial anterior —firmado con proyecciones inflacionarias modestas— fue completamente desbordado por la realidad económica. A pesar de que el gremio convocó a las empresas antes del vencimiento del convenio en junio, la cámara empresaria se ha mostrado reticente incluso a reconocer la deuda ya generada.

Los Pasteleros proponen ahora reabrir paritarias con mecanismos de actualización trimestral o cuatrimestral, una medida cada vez más común en diversos sectores para hacer frente a una inflación que se mantiene elevada y erosiona el poder adquisitivo mes a mes.

El trasfondo del reclamo no es meramente técnico ni aritmético: se trata de una disputa sobre el reconocimiento de derechos laborales en un sector altamente concentrado, con cadenas globales que exhiben grandes ganancias pero, según los gremios, trasladan el ajuste al eslabón más débil: los trabajadores.

Las protestas en la Zona Norte podrían extenderse si no se reanuda el diálogo en términos concretos. Por ahora, las empresas involucradas han optado por el silencio público. Pero con un conflicto que combina reclamos atrasados y demanda de previsibilidad futura, el malestar gremial amenaza con crecer y sumar adhesiones de otros sindicatos vinculados al rubro gastronómico y de servicios.

La disputa salarial en el sector de fast food es un nuevo termómetro del clima laboral en un país donde el salario real sigue perdiendo frente a la inflación y las negociaciones colectivas son cada vez más tensas y fragmentadas.

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