6 de julio de 2026

La inflación desacelera al 2,6%, pero las subas en tarifas, transporte y servicios siguen golpeando el bolsillo

La baja del índice aparece más como un respiro técnico para el Ejecutivo que como una recuperación real del poder de compra de la población, en un escenario donde combustibles, prepagas, alquileres y tarifas continúan marcando el ritmo del gasto mensual.

La inflación de abril registró una desaceleración y se ubicó en 2,6%, según informó el INDEC, cortando así una seguidilla de diez meses consecutivos de aumentos.

El dato representa un alivio estadístico para el gobierno de Javier Milei, aunque en la vida cotidiana el impacto de los aumentos en servicios esenciales continúa presionando sobre el poder adquisitivo de los hogares.

Con este resultado, el Índice de Precios al Consumidor acumuló un 12,3% en los primeros cuatro meses del año, mientras que la variación interanual alcanzó el 32,4%. Sin embargo, detrás del promedio general persiste una fuerte presión de los precios regulados, que volvieron a liderar las subas mensuales con un incremento del 4,7%, impulsados principalmente por los aumentos en transporte y tarifas eléctricas.

La educación también mostró una marcada aceleración (+4,2%) debido a nuevos ajustes en las cuotas escolares, mientras que el rubro Comunicación subió 4,1%. A esto se sumaron incrementos en vivienda, agua, electricidad y gas (+3,5%), reflejando el peso creciente de los servicios en el gasto familiar.

Aunque el Gobierno celebra la desaceleración inflacionaria, el escenario dista de representar un alivio homogéneo. En regiones como el AMBA y el Gran Buenos Aires, las subas en alquileres y servicios públicos continúan deteriorando los ingresos, especialmente en sectores medios y trabajadores. De hecho, el GBA encabezó las variaciones mensuales con un 2,8%, seguido por el Noreste (2,7%) y la Patagonia (2,6%), lo que evidencia que la desaceleración no se traduce necesariamente en una mejora concreta del costo de vida.

El menor aumento en alimentos y bebidas no alcohólicas (+1,5%) ayudó a moderar el índice general y evitó que la inflación mensual fuera más elevada. También influyó la estabilidad de los productos estacionales, donde las subas en indumentaria quedaron compensadas por bajas en turismo y frutas.

No obstante, economistas advierten que la desaceleración del IPC convive con una estructura de precios cada vez más condicionada por los servicios, las tarifas y los costos regulados, sectores que impactan de manera directa y constante sobre el consumo cotidiano. Mientras los bienes aumentaron 2,5%, los servicios avanzaron 2,6%, confirmando que la presión inflacionaria sigue presente en rubros clave para la economía doméstica.

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