Otro golpe a la industria riojana: cerró una textil en el Parque Industrial y se perdieron 70 puestos de trabajo
La decisión, que dejará sin empleo a unas 70 personas desde enero, vuelve a exponer el impacto de la apertura de importaciones y la recesión económica sobre uno de los sectores más sensibles para el entramado productivo y laboral de la provincia.

La crisis de la industria textil en La Rioja sumó un nuevo capítulo con el cierre definitivo de la planta de confección de la empresa Hilados en el Parque Industrial provincial.
Según confirmaron fuentes sindicales, la empresa notificó formalmente a los trabajadores y a los gremios sobre el cierre del área de confección, manteniendo en funcionamiento únicamente el sector de hilandería.
Desde la Federación Obrera Nacional de la Industria del Vestido y Afines (FONIVA) señalaron que las indemnizaciones se pagarán conforme a la ley, aunque advirtieron que esto no alcanza a compensar el daño social que implica la pérdida de una fuente de trabajo en un contexto de escasas alternativas laborales.
Hilados se había instalado en La Rioja hace apenas cuatro años con un proyecto de fuerte expansión, que preveía la creación de hasta 500 empleos y la ampliación de su capacidad productiva. Sin embargo, ese plan quedó trunco con el cambio de rumbo de la política económica nacional. La combinación de importaciones más baratas, caída del consumo interno y retracción de la producción local terminó por volver inviable la continuidad del sector de confección, especialmente para las empresas que trabajaban para grandes marcas.
Desde el sector gremial advierten que el caso de Hilados no es aislado, sino parte de un proceso más amplio de desindustrialización. Muchas marcas optaron por reemplazar la producción nacional por prendas importadas, acelerando el cierre de plantas y la destrucción de empleo. De hecho, la empresa había comenzado el año con alrededor de 140 trabajadores y, tras sucesivos recortes, quedará con apenas 60 empleados en el área de hilandería.
El impacto del cierre trasciende a la empresa y vuelve a encender las alarmas sobre el futuro del Parque Industrial de La Rioja, donde el sector textil concentra cerca de la mitad del empleo. En una provincia con fuerte dependencia de esta actividad, cada cierre profundiza la fragilidad económica y social.
La situación se inscribe en un escenario crítico para la industria textil riojana, que atraviesa su peor momento en años.
Con más de 500 puestos de trabajo perdidos en los últimos dos años y niveles de utilización de la capacidad instalada que rondan el 32%, el sector enfrenta dificultades crecientes para competir frente a productos importados. El cierre de Hilados vuelve a poner en discusión el rumbo de las políticas productivas y el costo que el actual modelo económico impone sobre el empleo y la industria nacional.
