21 de junio de 2026

Ola de calor en Argentina, se espera para el fin de semana tormentas severas

Argentina atraviesa un período de calor intenso y persistente , con temperaturas que superaron los 35°C en el Noroeste, Cuyo y el Norte de la Patagonia, alcanzando picos cercanos a los 40°C como los 39,2°C en Neuquén.

Esta situación es impulsada por un flujo de viento norte húmedo bien definido, creando un ambiente de inestabilidad acotada que, sin embargo, está a punto de transformarse en un escenario de riesgo meteorológico generalizado, según consignó el portal Meteored.

El análisis de la semana revela una dicotomía: los primeros días se caracterizan por el calor extremo y tormentas aisladas, predominantemente en zonas precordilleranas de provincias como Mendoza y San Juan. No obstante, la atención se centra en la segunda mitad de la semana y el fin de semana , cuando las condiciones meteorológicas cambiarán restrictivamente.

El viraje crítico del fin de semana

El quiebre de la persistencia calurosa se dará a partir del jueves, impulsado por el ingreso de un sistema de altas presiones desde la Patagonia que forzará un cambio en la dirección del viento al este en la franja central del país. Este cambio, aunque moderará temporalmente las temperaturas en Cuyo y el centro de Argentina, es el precursor de un evento de lluvias y tormentas de mayor magnitud .

La principal preocupación analítica radica en la previsión para el final del viernes y el sábado, donde la actividad de lluvias y tormentas no solo se generalizará, sino que se anticipan fenómenos de características «fuertes a severas» y acumulaciones de precipitación significativas sobre el centro y noreste del país (Litoral y provincias centrales).

Implicancias y riesgos estructurales

Riesgo hídrico y agropecuario: Los acumulados significativos, especialmente en zonas del Litoral y el centro, aumentan el riesgo de inundaciones y anegamientos urbanos y rurales . Si bien las lluvias son necesarias, su intensidad puede generar pérdidas en la infraestructura y en la producción agropecuaria, que ven en la severidad de las tormentas una amenaza directa.

Demanda energética y estabilidad eléctrica: La ola de calor de$35\text{ °C}$a$40\text{ °C}$genera una demanda máxima de energía eléctrica para refrigeración. La generalización de tormentas fuertes, con potencial de vientos intensos y caída de granizo, incrementa el riesgo de cortes de suministro masivos y daños a la infraestructura eléctrica, complicando la gestión de la emergencia en un contexto de temperaturas elevadas.

Gestión de la emergencia: La rápida movilización del sistema de tormentas desde el centro-oeste hacia el Litoral exige una alerta temprana y una coordinación eficiente de los organismos de protección civil, especialmente porque se espera que el fenómeno alcance su máxima intensidad en el cierre de noviembre.

La primera parte de la semana exige precauciones ante el estrés térmico derivado del calor extremo, mientras que la segunda mitad convoca a la preparación ante el riesgo meteorológico severo , poniendo a prueba la capacidad de respuesta del país ante fenómenos climáticos de alta intensidad.

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