27 de mayo de 2026

Miles de fieles despiden al Papa Francisco: Duelo global por el fin de una era en el Vaticano

El mundo observa con atención el devenir del Vaticano. La figura de Francisco trasciende lo eclesiástico: su legado, su visión y sus desafíos quedarán como una brújula ética en tiempos convulsionados. Ahora, con su partida, comienza un nuevo capítulo.

La Basílica de San Pedro se convirtió este miércoles en el epicentro de la conmoción mundial tras la muerte del papa Francisco, el primer pontífice latinoamericano y una figura que marcó profundamente a la Iglesia católica con su estilo pastoral cercano, su visión reformista y su énfasis en la justicia social. El Vaticano confirmó que cerca de 20 mil personas se acercaron para rendirle homenaje al pontífice argentino, fallecido a los 88 años a causa de un derrame cerebral.

El cuerpo de Jorge Mario Bergoglio reposa en un féretro aún abierto, al que miles de fieles, diplomáticos y religiosos se acercan en un clima de recogimiento y oración. El velatorio se extenderá por tres días, antes del funeral programado para el sábado 26 de abril a las 10:00 horas, según confirmó la Oficina de Prensa del Vaticano.

Más allá de la emoción visible en las calles de Roma y las largas filas que se forman para despedir al papa, la Iglesia entra en una nueva etapa marcada por la incertidumbre y la transición. Este miércoles también se celebró la segunda Congregación General, reunión clave del Colegio Cardenalicio, en la que se definió el Calendario Novendiales —nueve días de misas y ritos en memoria del pontífice— y se inició el proceso que desembocará en el cónclave para elegir a su sucesor.

La jornada litúrgica comenzó con la invocación del Espíritu Santo a través de la oración Veni, Sancte Spiritus, seguida por una misa en sufragio por el alma del ex arzobispo de Buenos Aires. En este marco, los cardenales que aún no lo habían hecho prestaron el juramento que los habilita a participar en el próximo cónclave.

La muerte del papa Francisco marca el fin de un papado que será recordado por su apertura hacia los temas contemporáneos, su crítica al clericalismo y su defensa de los pobres y marginados. Desde su elección en 2013, tras la histórica renuncia de Benedicto XVI, Francisco encabezó una Iglesia en tensión entre tradición y cambio, dejando una huella profunda tanto dentro como fuera del ámbito religioso.

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