Milei recibió a Bullrich en Olivos tras sus diferencias con el Gobierno: “Hablamos de todo”
La situación tiene una dimensión política particular: Bullrich no es una opositora externa, sino una integrante central del proyecto libertario que, desde su banca en el Senado, debe respaldar iniciativas del Ejecutivo y negociar su viabilidad legislativa. Sus críticas, por eso, adquieren un peso mayor que el de una simple discrepancia individual.

La reunión entre Javier Milei y Patricia Bullrich buscó acercar posiciones en medio de las diferencias que la senadora y jefa del bloque de La Libertad Avanza (LLA) viene expresando sobre decisiones políticas, legislativas y económicas del oficialismo.
El encuentro, realizado este viernes en la Quinta de Olivos y extendido durante más de dos horas, dejó un mensaje de diálogo, aunque las cuestiones que generaron tensiones dentro del espacio siguen planteando interrogantes sobre la coordinación interna del Gobierno.
“Conversación profunda con el Presidente. Hablamos de todo lo que vengo planteando, con total sinceridad”, publicó Bullrich en su cuenta de X. Por su parte, Milei compartió una imagen del desayuno de trabajo y señaló que ambos conversaron “de todos los temas a fondo”, acompañando el mensaje con la consigna “MAGA”.
La reunión se produjo después de una serie de pronunciamientos de la exministra de Seguridad que marcaron diferencias con la estrategia del oficialismo. Sus objeciones abarcaron desde el tratamiento legislativo de la Ley de Tierras hasta las modificaciones vinculadas con discapacidad en el Presupuesto 2027, además de decisiones sobre designaciones judiciales y el rumbo de la agenda desreguladora.
Uno de los principales puntos de tensión estuvo relacionado con la iniciativa sobre propiedad privada y tierras rurales impulsada desde el oficialismo. El 30 de septiembre, Bullrich calificó de “apresurado” avanzar con el capítulo de tierras mientras la Justicia todavía debía pronunciarse sobre la validez del decreto presidencial que había derogado la normativa vigente.
“ Tendríamos que haber esperado que la Justicia hable como habló ahora del decreto 70 en el capítulo de tierras y recién después enviar esa ley, porque si no vamos contra nuestros propios actos”, había advertido.
Al día siguiente, la senadora insistió en que impulsar una nueva ley mientras continuaba abierta la discusión judicial podía debilitar la estrategia jurídica del propio Gobierno. “Estas cosas hay que pensarlas dos veces”, sostuvo en declaraciones televisivas.
Sus cuestionamientos adquirieron especial relevancia por provenir de una de las principales figuras políticas del oficialismo, con experiencia de gestión y un papel central en la construcción legislativa de La Libertad Avanza.
Las diferencias también se hicieron visibles durante las discusiones sobre el Presupuesto 2027. Bullrich cuestionó modificaciones vinculadas con discapacidad que, según denunció, no habían sido comunicadas previamente en la mesa política del Gobierno.
“Si estamos el día anterior en una mesa discutiendo y no nos enteramos de las cosas, yo siento que me toman de tonta”, expresó el 18 de septiembre ante la prensa. En ese contexto, reclamó un ámbito de debate interno en el que las decisiones relevantes fueran discutidas antes de avanzar.
El episodio expuso un problema que trasciende las diferencias personales: la coordinación entre los dirigentes que integran el oficialismo y la forma en que se toman decisiones con consecuencias políticas, presupuestarias y sociales.
El 7 de octubre, Bullrich anunció que votaría en contra del pliego de la fiscal Susana Pernas, propuesto por el Poder Ejecutivo, debido a su actuación en el caso Chocobar. La postura representó otro desacuerdo con una iniciativa del Gobierno y confirmó que sus diferencias no se limitaban a cuestiones económicas o regulatorias.
A ello se sumaron sus cuestionamientos a la estrategia legislativa promovida por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, cuya agenda de reformas generó reparos en la senadora respecto de los tiempos y procedimientos elegidos.
Meses antes, en mayo, Bullrich también había reclamado que el entonces jefe de Gabinete, Manuel Adorni, presentara cuanto antes su declaración jurada, al advertir que una demora podía generar costos políticos para el oficialismo.
El encuentro en Olivos funcionó como una instancia de diálogo directo entre el Presidente y una dirigente que ocupa un lugar estratégico en el Congreso. Sin embargo, más allá del tono público elegido por ambos, el desafío consiste en determinar si la conversación permitirá ordenar criterios y evitar nuevos cortocircuitos en la toma de decisiones.
