Hadjar contra Colapinto: «Sabía que este tipo iba a ser un dolor en el culo»
Más allá del desenlace adverso para el argentino, el intercambio dejó en evidencia la exigencia de las batallas rueda a rueda en la Fórmula 1, especialmente en un circuito urbano como el de Singapur, donde las oportunidades de adelantamiento suelen ser limitadas y la defensa de cada posición puede convertirse en un desafío.

Franco Colapinto protagonizó un intenso mano a mano con Isack Hadjar durante el Gran Premio de Singapur de Fórmula 1. El argentino defendió su posición ante los intentos de adelantamiento del piloto de Red Bull, que terminó expresando su frustración por la radio del equipo.
La carrera, sin embargo, concluyó antes de lo previsto para el representante de Alpine debido a problemas técnicos en su monoplaza.
El episodio se produjo en el circuito callejero de Marina Bay, cuando Colapinto ocupaba el 12.º puesto y buscaba sostener su lugar frente a la presión de Hadjar. Mientras Max Verstappen avanzaba hacia la victoria, el piloto franco-argelino intentaba encontrar la manera de superar al argentino, cuya resistencia le impedía progresar con facilidad.
Las comunicaciones por radio dejaron al descubierto la tensión que se vivía dentro del monoplaza de Red Bull. Hadjar consultó a su ingeniero sobre las posibilidades de aprovechar la potencia del auto para acercarse a Colapinto y concretar una maniobra de sobrepaso.
“¿Cuánta potencia puedo sacar?”, preguntó el francés, mientras evaluaba alternativas para atacar en distintos sectores del trazado. Entre sus consultas, también quiso saber si existía una oportunidad para intentar el adelantamiento en la curva siete.
Desde el muro de boxes le indicaron que podía acelerar a fondo en la recta o buscar una oportunidad en el tramo comprendido entre las curvas 13 y 16. Sin embargo, las instrucciones no le permitieron resolver de inmediato la situación y el argentino continuó defendiendo su posición.
La insistencia de Hadjar quedó reflejada en una nueva consulta sobre la trayectoria más conveniente para superar a su rival. La respuesta del equipo fue breve: “Trazada ocho”.
La dificultad para encontrar un espacio por el que avanzar terminó por agotar la paciencia del piloto de Red Bull, que manifestó su fastidio durante la comunicación con su ingeniero.
“Madre mía. Sí, por el interior. Necesito un respiro. Madre mía. Sabía que este tipo iba a ser un dolor en el culo”, expresó, en una frase que evidenció su frustración ante la resistencia de Colapinto.
Colapinto no pudo completar la carrera debido a los inconvenientes técnicos de su Alpine, pero el duelo con Hadjar quedó registrado en las comunicaciones del equipo y volvió a poner al piloto argentino en el centro de la escena durante una competencia en la que mantenerse competitivo dependía, en buena medida, de aprovechar cada oportunidad en pista.
