8 de mayo de 2026

Milei profundiza la informalidad laboral: se crearon 390 mil puestos de trabajo precarios

Los datos recientes sobre el mercado laboral argentino pintan un panorama alarmante que desafía el discurso oficial de crecimiento y recuperación.

Lejos de la promesa de una economía robusta, la realidad se impone con un aumento significativo de la informalidad y la desprotección laboral. Informes de entidades como el Instituto Argentina Grande (IAG) señalan que el modelo de desregulación impulsado por el gobierno de Javier Milei no solo ha fracasado en generar empleos de calidad, sino que ha fomentado la creación de casi 400.000 puestos de trabajo precarios, el valor más alto registrado en el primer trimestre de los últimos ocho años.

El análisis de la situación revela una estrategia económica que, al priorizar la flexibilización y desmantelar los marcos de protección laboral, ha incentivado a las empresas a contratar en condiciones de alta informalidad.

La pérdida de 33.156 empleos registrados solo en la provincia de Buenos Aires es una muestra tangible de la fragilidad del modelo, que no logra compensar la destrucción de puestos en el sector industrial con el tímido crecimiento en sectores menos intensivos en mano de obra.

La comparación con Neuquén, que sumó apenas 6.151 empleos en el mismo período, pone de manifiesto que el “crecimiento” del empleo, si es que se puede llamar así, es regionalmente desigual y se apoya en sectores de la economía extractivista, sin valor agregado, que no tienen la capacidad de absorción del empleo perdido.

El fenómeno de la informalidad no es nuevo en Argentina. El informe de la Fundación Fundar traza una línea histórica que muestra cómo la informalidad creció en ciclos de desindustrialización y se redujo en periodos de recuperación económica.

Sin embargo, lo que preocupa del ciclo actual es la activa participación del Estado en su fomento. El gobierno ha desincentivado la registración al eliminar multas y regulaciones, lo que elimina el incentivo para que las empresas blanqueen a sus nuevos trabajadores.

Esto tiene un impacto directo en la “desprotección” laboral, que ha crecido un 7% en el último año, afectando especialmente a grupos vulnerables como las mujeres de 66 años y más, quienes se han visto forzadas a abandonar el empleo público con haberes jubilatorios decrecientes y a buscar un lugar en el mercado laboral desprotegido.

La narrativa de una supuesta “recuperación” del empleo, celebrada por el oficialismo, esconde una realidad más cruda: la subutilización de la fuerza laboral, que incluye a desempleados y subempleados, asciende al 17.9%. Esto significa que casi uno de cada cinco argentinos en edad de trabajar tiene problemas para encontrar un empleo de calidad.

El modelo de Milei, lejos de generar un mercado laboral dinámico y competitivo, parece estar consolidando una estructura dual: un pequeño sector de trabajadores protegidos y una mayoría creciente de personas insertas en un sistema precario, sin derechos ni estabilidad.

La promesa de una economía libre parece, en la práctica, haber fomentado una economía de subsistencia, donde la informalidad se ha convertido en la única salida para muchos, hipotecando su futuro y el de sus familias.

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