Más impuestos para los que menos tienen: el ajuste del FMI que golpea a más de 2 millones de monotributistas
Pese a las promesas de baja de impuestos, el Gobierno de Javier Milei avanzará con una reforma que podría disparar la carga fiscal de los trabajadores independientes, en línea con las exigencias del Fondo Monetario Internacional.

El acuerdo entre el Gobierno argentino y el Fondo Monetario Internacional (FMI) reveló su «letra chica», y con ella una advertencia que prende luces de alerta en el ya castigado universo de los trabajadores independientes: más de 2 millones de monotributistas podrían ser empujados al Régimen General, con el consiguiente aumento de sus cargas fiscales.
La medida, aunque presentada como parte de una “armonización del sistema tributario”, representa en los hechos un golpe directo al bolsillo de los sectores más vulnerables de la economía informal y semi formal.
Según el documento oficial difundido por el organismo multilateral, el gobierno de Javier Milei se comprometió a implementar reformas estructurales que incluyen la eliminación de regímenes especiales, entre ellos el monotributo, bajo el argumento de «mejorar la transición al régimen general» y hacer el sistema más «equitativo» y eficiente.
Pero lo que en el lenguaje técnico del FMI suena a racionalización, en la vida real podría traducirse en una tragedia fiscal para quienes hoy apenas sobreviven. Pasar del monotributo al régimen de autónomos implica no solo un aumento exponencial en los impuestos que deben pagar, sino también mayores exigencias contables, nuevos costos administrativos, y una barrera prácticamente infranqueable para miles de trabajadores informales, cuentapropistas y pequeños emprendedores.
En redes sociales, la reacción fue inmediata. Usuarios de X (ex Twitter) expresaron su malestar: “Laburo en negro o pago un dineral para tributar como autónomo. No hay rango medio, todos a la pobreza obligada”, escribió uno. Otro apuntó: “¿Pero estos no venían a bajar impuestos?”, en clara referencia a una de las principales banderas de campaña del presidente Milei, hoy puesta en duda por las condiciones del pacto con el FMI.
Reforma tributaria o ajuste encubierto
Mientras el Gobierno insiste en la necesidad de “ordenar las cuentas”, la pretendida simplificación fiscal aparece como una estrategia de recaudación rápida a costa de los sectores más débiles, en un contexto de recesión, inflación y desplome del consumo. Lejos de una modernización equitativa del sistema tributario, lo que se vislumbra es una reforma regresiva que deja a los pequeños contribuyentes sin red de contención.
En octubre de 2023, había más de 2.018.000 monotributistas registrados en Argentina, un número que creció precisamente porque el régimen ofrecía una alternativa viable para quienes quedaban fuera del trabajo formal, pero tampoco podían afrontar la complejidad y los costos del régimen general. El nuevo esquema, impuesto por el FMI, pone en jaque esa lógica.
Desde el Fondo aseguran que la medida busca “crear condiciones más equitativas para las empresas” y reemplazar impuestos distorsivos por tributos “mejor administrados”. Sin embargo, el ajuste parece recayendo –una vez más– sobre los sectores que no tienen lobby, ni fueros, ni capacidad de evasión.
