Más de 20 mil empresas cerradas: colapso del sector productivo
Según el informe del Centro de Economía Polìtica Argentina basado en registros oficiales, entre noviembre de 2023 y septiembre de 2025 dejaron de operar 20.134 empleadores formales. Este fenómeno representa un promedio de 30 cierres diarios, evidenciando una dinámica de destrucción del tejido económico que afecta principalmente a las pequeñas y medianas estructuras del país.

El entramado empresarial argentino atraviesa una crisis de dimensiones históricas tras la pérdida de más de 20.000 unidades productivas en menos de dos años de gestión.
La contracción de la base de empleadores ha sido transversal, aunque con impactos críticos en áreas estratégicas para el mercado interno. El análisis por sectores revela que la logística y el comercio han sido los más vulnerables frente al incremento de costos y la caída del consumo. Los rubros con mayores pérdidas incluyen
Transporte y almacenamiento con un retroceso del 12,3 por ciento en su cantidad de firmas. Servicios inmobiliarios y construcción, este último afectado directamente por la parálisis de la obra pública. Industria manufacturera, que registró la baja de más de 2.100 empresas en el periodo analizado.
Un dato alarmante del relevamiento es que el 99,6 por ciento de las empresas que desaparecieron son pequeñas y medianas firmas de hasta 500 trabajadores. Mientras que las grandes corporaciones han mostrado una mayor capacidad de resistencia, las pymes han sucumbido ante la falta de financiamiento, la apertura de importaciones y la recesión. Esta eliminación masiva de actores económicos no solo debilita la competencia, sino que reduce drásticamente la diversidad del aparato productivo nacional.
Consecuencias en el empleo formal y perspectivas de futuro
La desaparición de firmas se tradujo de forma inmediata en la pérdida de 280.984 puestos de trabajo registrados. Esta destrucción de empleo formal, que supera los 400 despidos diarios, golpea con especial dureza a la administración pública, la construcción y la industria.
Los datos describen un escenario de desmantelamiento de capacidades productivas que, lejos de proponer una reconversión eficiente, amenaza con dejar secuelas permanentes en la estructura social y económica de la Argentina, dificultando cualquier intento de recuperación futura.
