Margarita Barrientos: «No recibimos nada del Gobierno»
A medida que se avanza en la gestión de Javier Milei, las críticas de Barrientos y otras figuras del sector social se suman a un creciente malestar en las organizaciones de base. A pesar de las promesas de cambio y de «ajustes» económicos, la situación en los barrios más vulnerables sigue siendo alarmante.

Margarita Barrientos, fundadora del comedor comunitario Los Piletones, brindó fuertes declaraciones en las que criticó la falta de apoyo del Gobierno nacional en el contexto de la crisis social que atraviesa el país.
La dirigente social destacó que la asistencia que reciben proviene exclusivamente del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, liderado por Jorge Macri, y aseguró que, desde la asunción de Javier Milei como presidente, el Ejecutivo nacional ha dejado de enviar alimentos a la organización.
En una entrevista radial, Barrientos explicó: «La ayuda que tenemos es de Ciudad. Ellos nos aportan alimentos secos. El Gobierno nacional no. No recibimos nada del Gobierno». Esta declaración llegó como respuesta a las críticas y la creciente preocupación de las organizaciones sociales que, como Los Piletones, enfrentan el aumento de la demanda de asistencia social en un contexto económico difícil.
La fundadora del comedor recordó que, en otros años, la situación era diferente. Según relató, en el pasado el Ejecutivo nacional enviaba alimentos, aunque, aclaró, nunca pidió dinero o subsidios. «Yo no pido plata, subsidio ni nada. Pedíamos alimentos y de vez en cuando llegaban», afirmó, al tiempo que subrayó que la respuesta a su solicitud de ayuda se ha vuelto inexistente en la actual gestión de gobierno.
El abandono de la clase política
Barrientos también criticó duramente la actitud de los políticos, señalando que, en su experiencia, la dirigencia política se ha mostrado completamente ausente frente a las necesidades de los más vulnerables. «Los políticos se ausentaron completamente. Al comedor no llega ningún político», aseveró. Y agregó: «En otros años desfilaban y prometían cosas que nunca cumplían. En tantos años de mi trabajo, hoy hago un balance y nunca cumplieron lo que prometieron».
Su contundente mensaje refleja el hartazgo de muchos referentes sociales que han visto cómo las promesas electorales y los discursos de campaña no se traducen en acciones concretas que mejoren la realidad de los sectores más golpeados por la pobreza.
Aumento de la demanda en Los Piletones
En cuanto a la situación del comedor, Barrientos detalló que este año ha habido un aumento significativo en la cantidad de personas que dependen de la ayuda de Los Piletones. «Veníamos con 3.700 o 3.800 personas y ahora estamos pasando las 4.000», reveló, poniendo de manifiesto el impacto de la crisis económica en la vida cotidiana de miles de argentinos.
Sin embargo, la referente social también señaló que, a pesar de la creciente demanda, la situación general «está un poco mejor». No obstante, destacó que los precios siguen siendo inaccesibles para muchas familias. «Los precios no bajan. Pueden decir que baja el índice de la pobreza, pero nosotros lo vemos igual, no cambia nada», señaló Barrientos, apuntando contra las cifras oficiales y la percepción de que la situación ha mejorado.
La dura realidad de la pobreza estructural
A continuación, Barrientos detalló las duras condiciones de vida de muchas personas que acuden a Los Piletones. «La precariedad de las viviendas… Hay gente que no tiene baño. Hay mucha gente que no tiene agua, luz… Que los hijos no pudieron terminar la primaria», lamentó, describiendo la falta de acceso a servicios básicos como agua corriente, electricidad y educación, que persisten en vastas zonas de Argentina.
Estas palabras reflejan la cruda realidad de aquellos que viven en condiciones de pobreza extrema, a pesar de las políticas oficiales que intentan dar cuenta de una «mejora» en los índices sociales. La dirigente social subraya que, para muchas familias, las promesas del Gobierno no se traducen en mejoras tangibles en su día a día.
