9 de julio de 2026

Marcela acuña denunció que son hostigados para que se suiciden y se comparó con Cristo y el Che

El pasado domingo 2 de junio marcó el primer aniversario del brutal femicidio de Cecilia Strzyzowski, un crimen que no solo conmocionó a la nación argentina por la pérdida de otra vida a manos de la violencia de género, sino que también arrojó luz sobre la influencia política en el caso, dada la cercanía entre los Sena y el exgobernador Jorge Capitanich.

Desde la cárcel, Marcela Acuña, quien está detenida como acusada de partícipe necesaria en el crimen, ha dado a conocer las duras condiciones que enfrenta junto a su compañero César Emerecenciano, y denunció un presunto hostigamiento destinado a empujarlos al suicidio. En una carta escrita desde su encierro, Acuña describe su situación como aislada, con torturas físicas y psicológicas, y sin acceso a comunicación con el exterior.

En su misiva, Acuña culpa al gobernador de Chaco, Leandro Zdero, y a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, de politizar el caso para estigmatizarlos, convirtiendo su situación en un asunto puramente policial. Además, critica el tratamiento mediático del caso, que según ella, minimiza la gravedad del femicidio al referirse a él como un simple «caso».

De manera sorprendente, Acuña se compara con figuras históricas como el Che Guevara y Cristo, señalando que su detención injusta la coloca en la misma posición de sufrimiento y lucha por la justicia. Concluye su carta con una reflexión sobre la impunidad y la injusticia que aún prevalece en su situación y en otros casos similares, haciendo un llamado a la conciencia social y a la búsqueda de la verdad.

El caso de Cecilia Strzyzowski sigue siendo un recordatorio doloroso de la violencia de género y la importancia de abordarla de manera integral, sin influencias políticas que puedan distorsionar la búsqueda de justicia.

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