14 de mayo de 2026

Lunes negro en Roland Garros: temprana eliminación de la Legión Argentina

El tenis argentino vivió una jornada para el olvido en Roland Garros. En un arranque impensado para el segundo Grand Slam del año, ninguno de los cinco representantes nacionales logró superar la primera ronda, dejando al país sin presencia en el cuadro principal apenas iniciado el certamen.

Ph: m1

La derrota de figuras como Francisco Cerúndolo, Sebastián Báez y Tomás Etcheverry no solo fue sorpresiva por el resultado, sino también por la forma en que se dio: sin señales de reacción ni competitividad sostenida.

La mayor decepción del día fue la caída de Francisco Cerúndolo, número 18 del ranking ATP y cabeza visible de esta generación. El porteño fue barrido en tres sets por el canadiense Gabriel Dialló, en un duelo que lo mostró lejos de su mejor nivel. El resultado no solo implica una rápida despedida del torneo parisino, sino también una pérdida considerable de puntos en el ranking, ya que defendía la tercera ronda de 2024.

Este tropiezo abre interrogantes sobre su momento anímico y físico, y sobre si la presión de ser el líder del tenis argentino está pesando demasiado.

Báez y el fantasma de la inconsistencia

El caso de Sebastián Báez fue aún más simbólico. En ventaja de dos sets frente al serbio Miomir Kecmanovic, parecía encaminado a una sólida victoria, pero terminó derrumbándose física y mentalmente, cayendo en cinco parciales. Su derrota no solo habla de la falta de consistencia, sino también de un patrón repetido: la dificultad de cerrar partidos importantes en grandes escenarios.

Báez, que había llegado como cabeza de serie y con expectativas de al menos avanzar a segunda semana, queda así expuesto a una realidad incómoda: el nivel que muestra en el circuito ATP menor no se traslada aún a los grandes torneos.

Etcheverry y Ugo Carabelli: esfuerzo sin recompensa

Tomás Etcheverry, uno de los más sólidos del último año, no tuvo margen ante un rival como Stefanos Tsitsipas, quien impuso jerarquía y experiencia. Aunque el platense venía de buenas actuaciones en tierra batida, no logró inquietar al griego, y terminó cayendo sin mayores argumentos.

Algo similar ocurrió con Camilo Ugo Carabelli, derrotado con claridad por el español Jaume Munar. Si bien el resultado era previsible por el ranking y el presente del argentino, el hecho de no haber podido forzar siquiera un set más parejo refleja las limitaciones actuales de la segunda línea del tenis nacional.

Riera, el único atisbo de lucha

En el cuadro femenino, Julia Riera fue la única representante y, paradójicamente, quien más cerca estuvo de dar una sorpresa. Frente a la kazaja Elena Rybakina, número 12 del mundo, logró llevar el partido a un tercer set, donde incluso tuvo chances de tomar la delantera. Aunque terminó cayendo por 6-1, 4-6 y 6-4, su actuación dejó una mejor imagen en comparación con sus pares masculinos.

Un golpe a la proyección y la confianza

Más allá de los nombres, lo ocurrido en París es un duro cachetazo a las aspiraciones del tenis argentino, que venía ilusionando con una nueva camada de talento, pero que vuelve a evidenciar una brecha con la élite internacional. La falta de resultados en torneos grandes, sumada a la presión de sostener un legado histórico como el de la Legión dorada de los 2000, deja al descubierto una crisis silenciosa.

Mientras otros países sudamericanos como Brasil y Chile muestran signos de renovación, Argentina parece estancada en un recambio que no termina de consolidarse. Roland Garros 2025 lo dejó dolorosamente claro: el polvo de ladrillo parisino volvió a ser una pesadilla para la Legión.

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