Lula da Silva expresó su respaldo a Cristina Kirchner tras el fallo de la Corte Suprema
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, manifestó su respaldo público a la exmandataria argentina Cristina Fernández de Kirchner, luego de que la Corte Suprema de Justicia de Argentina ratificara la condena a seis años de prisión por «administración fraudulenta» en el marco de la causa de las obras viales en Santa Cruz.

El fallo también incluye la inhabilitación de por vida para ejercer cargos públicos. En este contexto, Lula sostuvo una comunicación directa con la vicepresidenta saliente, a quien instó a mantenerse firme: «Le hablé de la importancia de que se mantenga fuerte en estos tiempos difíciles», declaró.
El mandatario brasileño utilizó su cuenta en la red social X para expresar públicamente su solidaridad con la también titular del Partido Justicialista, resaltando su «serenidad y determinación» ante una situación que, en su opinión, reviste una evidente carga política. La reacción de Lula no sorprende si se considera la estrecha relación personal y política que mantiene con Kirchner, así como su experiencia compartida en el liderazgo regional durante los años de apogeo del progresismo sudamericano.
Ambos líderes no solo construyeron alianzas en el marco del Mercosur y la Unasur, sino que también enfrentaron procesos judiciales bajo acusaciones que ellos mismos catalogaron como parte de un entramado de persecución política y mediática, comúnmente conocido como lawfare. Lula fue arrestado en 2018, lo que le impidió presentarse a unas elecciones presidenciales en las que era favorito. Años después, el propio Supremo Tribunal Federal de Brasil anuló sus condenas, permitiéndole competir nuevamente y regresar al poder.
El gesto de Lula reaviva el debate en América Latina sobre la judicialización de la política y el uso del aparato judicial como herramienta para condicionar o eliminar adversarios del escenario institucional. La causa contra Cristina Fernández ha sido fuertemente cuestionada por sectores del kirchnerismo, que la consideran una persecución sistemática, mientras que desde la oposición se defiende como un avance en la rendición de cuentas y la lucha contra la corrupción.
En este marco, el respaldo de Lula no se limita a un acto de amistad, sino que representa también un posicionamiento ideológico. Su mensaje interpela directamente al bloque progresista latinoamericano y refuerza la idea de que los liderazgos populares enfrentan obstáculos no solo electorales, sino también judiciales. La escena, aunque repetida en diferentes países de la región, continúa polarizando la opinión pública y condicionando los escenarios políticos futuros.
