Lula da Silva a Donald Trump: «Brasil no cabe en el patio trasero de nadie»
Aunque no mencionó directamente a Donald Trump, Lula advirtió sobre la influencia externa en los procesos electorales de América Latina y afirmó que las diferencias ideológicas entre los gobiernos regionales no debían obstaculizar una mayor integración. «En América Latina y el Caribe, la proximidad geográfica a la mayor potencia militar del mundo fue un hecho ineludible, especialmente en un contexto de renovadas tentaciones hegemónicas», expresó.

El expresidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, centró gran parte de su discurso en la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas en la defensa de la soberanía y en rechazar la injerencia extranjera en los asuntos internos de los países.
El expresidente brasileño señaló que “la democracia volvió a verse amenazada por la creciente injerencia extranjera en los procesos electorales” durante su intervención en Nueva York.
Asimismo, criticó las disputas entre las grandes potencias y sus efectos en otros países. En ese sentido, rechazó la división del mundo en áreas de influencia y consideró que las “incursiones neocoloniales en busca de recursos estratégicos” eran prácticas que no correspondían al escenario internacional de aquella época.
Cerrando ese fragmento de su discurso, Lula afirmó que “Brasil no cabía en el patio trasero de nadie” para expresar la posición de su país frente a las potencias extranjeras.
Lula también cuestionó a la ONU por su falta de respuesta ante las guerras El exmandatario criticó el funcionamiento de Naciones Unidas y, particularmente, la capacidad del organismo para intervenir en conflictos armados. Consideró que la institución atravesaba una crisis de credibilidad y reclamó cambios en su estructura. “La ONU estaba fracasando en liberar a la humanidad del flagelo de la guerra. Nunca había tenido su credibilidad tan baja”, afirmó.
En esa línea, planteó la necesidad de reformar el Consejo de Seguridad, considerando que su composición actual no reflejaba la realidad del mundo y limitaba la capacidad de Naciones Unidas para responder ante las guerras y otras crisis internacionales.
Mencionó entre sus preocupaciones los conflictos en Gaza y Ucrania, y defendió el multilateralismo y la vía diplomática como herramientas esenciales para resolver las disputas entre Estados.
Lula defendió la soberanía de Venezuela, Nicaragua y Cuba La defensa de la soberanía también estuvo presente en sus palabras respecto a diversos países de América Latina. Sobre Venezuela, sostuvo que su pueblo debía conservar el derecho a decidir su propio destino: “El pueblo venezolano merecía definir su propio futuro”.
Criticó además la situación política de Nicaragua y afirmó que el país debía encontrar una salida a los conflictos internos sin impedir la participación de la oposición en los procesos electorales.
En relación con Cuba, calificó de “castigo colectivo a 10 millones de personas” el embargo económico y energético que, según afirmó, afectaba a la isla.
El expresidente brasileño insistió en que las diferencias políticas en la región debían resolverse por los propios países, sin presiones externas.
