22 de septiembre de 2026

Debate en Noruega por la posible recuperación o sellado de un submarino nazi con peligrosa carga de mercurio  

El futuro del U-864 sigue en el aire, y la cuestión de si rescatarlo o sellarlo sigue siendo una difícil decisión que requiere balancear riesgos ambientales, históricos y de seguridad.

Frente a la isla noruega de Fedje descansa un submarino alemán de la Segunda Guerra Mundial que contiene una significativa cantidad de mercurio, y la nación se enfrenta a una difícil decisión sobre su destino.

Imágenes recientes sacadas con tecnología submarina revelan el estado del pecio, y las autoridades consideran si es viable rescatarlo o si, por el contrario, debe sellarse permanentemente para prevenir riesgos ambientales.

A aproximadamente 150 metros bajo la superficie, en el lecho marino, yace el U-864, hundido desde hace más de 80 años tras ser destruido en una batalla en 1945.

El submarino, partido en dos y rodeado de sedimentos, conserva aún en su interior una carga potencialmente peligrosa: se estima que podría contener entre 65 y 67 toneladas de mercurio en sus contenedores, aunque la falta de registros precisos impide determinar la cantidad exacta.

El hundimiento ocurrió tras un ataque del HMS Venturer cuando intentaba interceptar el U-864 en su misión de cruzar hacia Japón con armamento y especialistas para la industria bélica japonesa.

El combate submarino, único en su tipo en que un submarino hunde a otro en inmersión, terminó con la pérdida de 73 vidas y el hundimiento del pecio en las profundidades del Atlántico Norte.

Décadas después, en 2003, la ubicación del U-864 fue confirmada por la Armada noruega. Desde entonces, los estudios sobre su composición y estado han revelado que la carga de mercurio aún representa un grave peligro ambiental.

El mercurio, particularmente en su forma de metilmercurio, puede acumularse en la cadena alimentaria, contaminando peces y mariscos en la zona, y representa un riesgo para la salud humana y la vida marina.

Recientes exploraciones mediante vehículos submarinos especializados y cámaras en alta definición han permitido obtener imágenes detalladas del estado actual del pecio. Los datos muestran que el submarino permanece incrustado en sedimentos y presenta signos de deterioro, con gran parte de los contenedores de mercurio dañados y algunos aún con fugas.

Las autoridades noruegas recuerdan que la manipulación o recuperación del mercurio implica riesgos significativos de liberar tóxicos en el medio ambiente. En trabajos realizados en 2026, se extrajeron 22 contenedores dañados, liberando aproximadamente medio tonelada de mercurio.

Este hecho reavivó el debate sobre qué estrategia seguir: ¿tratar de rescatar y retirar el mercurio, con el riesgo de mayor contaminación? ¿O sellar la zona y dejar en paz el pecio, minimizando los riesgos inmediatos pero sin eliminar la fuente de contaminación a largo plazo?

La administración costera noruega se muestra prudente, principalmente preocupada por los posibles efectos de un rescate en el ecosistema y en la población. La opción del sellado, que algunos expertos recomiendan, implicaría cubrir el pecio con barreras protectoras y supervisar su estado a largo plazo.

Mientras tanto, los lugareños de Fedje viven con la incertidumbre de la presencia cercana de un vestigio bélico con una carga tóxica que aún no ha sido totalmente evaluada.

Aunque los estudios actuales indican niveles de mercurio en los peces moderados o bajos, las autoridades mantienen la vigilancia y continúan analizando la calidad de los recursos marinos.

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