Lousteau y Manes negocian una alianza en CABA y buscan construir una alternativa de centro
Ambos dirigentes radicales proyectan una propuesta que busca reconfigurar el centro político porteño, en respuesta a la creciente polarización entre el oficialismo libertario y el kirchnerismo residual.

En las horas decisivas previas al cierre de alianzas, Martín Lousteau y Facundo Manes avanzan en un acuerdo político para competir juntos en la Ciudad de Buenos Aires en las elecciones legislativas del 26 de octubre.
Según trascendió, el entendimiento contempla que Manes encabece la lista al Senado y que Lousteau lo haga en la nómina de Diputados. Esta fórmula pretende articular un espacio amplio, con la participación de fuerzas como la Coalición Cívica y Confianza Pública —el partido de Graciela Ocaña—, que se encuentran actualmente sin contención tras la consolidación del acuerdo entre La Libertad Avanza (LLA) y el PRO.
La jugada no es menor: la Ciudad de Buenos Aires, históricamente dominada por el PRO, atraviesa un nuevo escenario político tras la alianza entre Javier Milei y los sectores más duros del macrismo. En ese contexto, Lousteau y Manes intentan capturar el voto de centro moderado que rechaza tanto el discurso agresivo del oficialismo como el retorno del peronismo.
Con trayectorias distintas pero complementarias, ambos dirigentes apuestan por canalizar el voto de sectores progresistas, liberales moderados y votantes desencantados con las alianzas tradicionales. Lousteau, con base en el electorado universitario y clase media urbana, y Manes, con llegada al votante más independiente y enfocado en la agenda del desarrollo humano y la educación, buscan representar una “tercera vía” más institucionalista.
La iniciativa también refleja una fractura en el ecosistema opositor no libertario. Mientras algunos sectores del radicalismo y el PRO han optado por aliarse con Milei, otros se resisten a diluirse en una alianza que consideran ideológicamente incompatible. En este sentido, la posible candidatura conjunta de Manes y Lousteau no sólo es electoral: también es una señal hacia el interior del radicalismo, que sigue discutiendo su rol en el nuevo mapa político argentino.
El acuerdo que se cocina en estas horas busca sumar actores que quedaron huérfanos tras la implosión de Juntos por el Cambio. Si se concreta, podría convertirse en el puntapié de un nuevo espacio de centro republicano que, más allá de CABA, aspire a tener proyección nacional.
A corto plazo, la clave estará en la capacidad de estos sectores para consolidar una identidad diferenciada, evitar la fragmentación del voto no oficialista y ofrecer una narrativa que conecte con las demandas sociales más urgentes sin caer en los extremos ideológicos. El tiempo apremia, pero el reacomodamiento político ya está en marcha.
