2 de mayo de 2026

Fuerte repudio opositor al uso del lema “Kirchnerismo Nunca Más” por parte del oficialismo

La foto del presidente Javier Milei acompañado por sus candidatos bajo el lema “Kirchnerismo Nunca Más” desató un inmediato y enérgico rechazo de la oposición, no solo por la carga política del mensaje, sino por su apropiación de una consigna asociada a la memoria histórica de los crímenes de la última dictadura militar.

Ph: La Libertad Avanza/Redes sociales

El inicio de campaña de La Libertad Avanza (LLA) en la provincia de Buenos Aires quedó envuelto en una fuerte polémica política y simbólica.

La frase “Nunca Más” —adoptada por la CONADEP y vinculada estrechamente al juicio a las Juntas, la defensa de los derechos humanos y el repudio al terrorismo de Estado— fue resignificada en clave electoral por el oficialismo para arremeter contra el kirchnerismo en su bastión más emblemático: la provincia de Buenos Aires.

El gesto fue interpretado como una provocación deliberada y una banalización de una consigna sagrada en la historia democrática argentina.

La diputada nacional Victoria Tolosa Paz fue una de las primeras en reaccionar, asegurando que el uso del lema no solo ataca al kirchnerismo, sino que “es una afrenta a los organismos de derechos humanos, a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, y a la memoria colectiva de un pueblo que dijo Nunca Más al terrorismo de Estado”. Para la legisladora, la campaña del oficialismo “cruzó un límite inadmisible” al “profanar una consigna sagrada y jugar con la historia”.

En la misma línea se expresó el diputado y candidato Esteban Paulón, quien consideró “inaceptable” hacer campaña “banalizando una causa democrática tan sentida”. “No se juega con la memoria de un pueblo que le dijo ‘Nunca Más’ al terrorismo de Estado”, afirmó.

La crítica también llegó desde el ámbito local, cuando Fernanda Raverta, extitular de ANSES, apuntó contra Guillermo Montenegro, candidato a senador por la quinta sección electoral. Raverta cuestionó la “humillación” de hacerlo posar con una bandera que, en su opinión, “banaliza” la lucha por la memoria, y criticó duramente su gestión como intendente de Mar del Plata: “Tan literal todo, que duele”.

Desde el sindicalismo, Daniel Catalano, secretario general de ATE Capital, sostuvo que la alianza entre LLA y el PRO “sintetiza la violencia” y denunció que el uso del “Nunca Más” por parte del oficialismo “banaliza la memoria colectiva del pueblo”. Además, defendió el legado de los gobiernos kirchneristas en materia de derechos humanos, recordando que “gracias a Néstor y Cristina Kirchner, cientos de genocidas fueron condenados”.

El trasfondo de esta disputa no es solo semántico. El oficialismo busca consolidar una narrativa que asocia al kirchnerismo con los males estructurales del país, intentando canalizar el descontento social a través de una consigna con resonancia histórica. Sin embargo, al vincular “Nunca Más” con un adversario político, la estrategia de Milei corre el riesgo de erosionar un consenso democrático construido a lo largo de cuatro décadas.

La utilización de una consigna tan cargada simbólicamente como “Nunca Más” para una campaña electoral introduce una tensión delicada en el discurso político: el límite entre la disputa democrática y la manipulación de memorias fundantes. El repudio opositor refleja no solo una defensa de su identidad política, sino también la preocupación por una posible trivialización del pasado reciente.

En ese marco, la campaña lanzada en Villa Celina deja entrever un nuevo capítulo en la polarización política argentina, donde el debate no solo gira en torno a propuestas, sino también a la apropiación —y reinterpretación— de los símbolos que estructuran el contrato democrático. Con las elecciones provinciales del 7 de septiembre en el horizonte, la batalla por el sentido de las palabras se convierte, una vez más, en una batalla por el rumbo del país.

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