8 de mayo de 2026

Los salarios vs la inflación: Un primer trimestre crítico para los trabajadores

Mientras tanto, las paritarias continúan en una lucha desigual contra una inflación persistente. El dilema no es solo económico, sino político: ¿puede un modelo de ajuste garantizar justicia social sin una recomposición real del ingreso? La respuesta, para muchos trabajadores, parece cada vez más lejana.

En una economía donde todo sube, menos los sueldos, los primeros tres meses de 2025 dejaron un mensaje claro: las paritarias no logran ser un escudo efectivo frente al avance de la inflación.

Mientras el costo de vida sigue escalando, los aumentos salariales pactados por la mayoría de los gremios no alcanzan a sostener el poder adquisitivo de los trabajadores, y la pérdida real de ingresos se vuelve una constante crónica en la clase media y sectores populares.

Según un informe de la consultora Synopsis, durante el primer trimestre del año solo algunos sectores —como los bancarios y los mecánicos del sindicato Smata— consiguieron un incremento salarial que les permitió mantener cierto margen frente a la inflación. El resto, incluyendo rubros clave como ferrocarriles, salud, alimentación y empleados públicos, sufrió caídas del poder adquisitivo que oscilaron entre el 4% y el 6%.

La inflación de marzo, que alcanzó el 3,7%, terminó por sepultar cualquier intento de recuperación salarial para esos sectores. Y lo más preocupante es que esta tendencia no es nueva: de acuerdo con datos de la consultora ACM, entre julio de 2023 y marzo de 2024, los salarios reales se desplomaron más de un 20%. Aunque hubo cierta mejora desde abril del año pasado, esta se ve frenada por los nuevos repuntes inflacionarios y una economía todavía muy inestable.

Los números del INDEC correspondientes a febrero ofrecen una fotografía que parece positiva en superficie —una recuperación del 19% interanual en los salarios promedio— pero que, al analizarse en detalle, deja ver profundas desigualdades. El sector privado registrado apenas creció un 13%, y el sector público un magro 7%. Además, con un salario promedio formal de $1.310.000, el ingreso mensual ronda los 1.100 dólares a tipo de cambio financiero, muy lejos de lo que podría considerarse una remuneración suficiente para afrontar una canasta básica cada vez más inaccesible.

Frente a este escenario, el Gobierno apuesta a que la inflación ceda en los próximos meses y así permita una recuperación del salario real. Pero esa esperanza se sostiene sobre medidas que han generado controversia: un dólar que flota sin intervención, una baja en los combustibles que muchos consideran coyuntural y tarifas de servicios públicos ajustadas por debajo del índice de precios. En el corto plazo, estas decisiones pueden contener la inflación, pero también ponen en jaque la capacidad del Estado para sostener servicios básicos y de los trabajadores para vivir con dignidad.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *