15 de junio de 2026

Lieberman lanzó grave acusación contra Netanyahu por suministro de armas a milicias palestinas en Gaza

El exministro de Defensa denuncia que Israel transfirió armamento a grupos criminales en Gaza por órdenes directas de Netanyahu, sin aprobación del gabinete ni mecanismos de control.

En una declaración explosiva que sacude los cimientos de la seguridad y la política israelí, el exministro de Defensa Avigdor Lieberman acusó al primer ministro Benjamín Netanyahu de haber ordenado la entrega de armas a milicias palestinas en la Franja de Gaza, calificadas por él como «organizaciones criminales» comparables al Estado Islámico.

Durante una entrevista concedida a la Corporación de Radiodifusión Israelí, Lieberman afirmó que Israel transfirió “fusiles de asalto y armas ligeras” directamente a facciones armadas en Gaza. Según su testimonio, esta operación se realizó de forma unilateral, sin aprobación del gabinete ni supervisión institucional, por decisión directa del primer ministro.

El contenido de la denuncia es tan perturbador como desconcertante. De ser cierto, el gobierno israelí habría contravenido su propia política de seguridad nacional y habría fortalecido indirectamente a actores armados hostiles o incontrolables dentro de una zona de conflicto permanente.

“Estamos hablando del equivalente a ISIS en Gaza”, advirtió Lieberman, quien expresó su preocupación por la ausencia total de mecanismos de rastreo o control sobre el uso de las armas. “No hay garantía alguna de que esas armas no terminen usándose contra nosotros”, concluyó.

¿Colaboración táctica o imprudencia geopolítica?

Aunque los detalles siguen siendo escasos, algunos analistas sugieren que esta estrategia podría haber formado parte de un intento encubierto de dividir a los grupos palestinos, fortaleciendo a facciones menores para debilitar a Hamás o a la Yihad Islámica. Sin embargo, de confirmarse esta hipótesis, la falta de transparencia y de respaldo institucional plantea serias dudas sobre la legalidad y legitimidad de la operación.

Además, esta presunta maniobra pone en jaque uno de los pilares históricos de la política de defensa israelí: no fortalecer nunca a potenciales enemigos. De forma paradójica, una medida que tal vez pretendía garantizar mayor control sobre el territorio palestino podría haber facilitado la creación de nuevas amenazas desde dentro.

El silencio del Shin Bet y la creciente sospecha

Lieberman también aseguró que el jefe del Shin Bet, la Agencia de Seguridad de Israel, estaba al tanto de las transferencias, aunque desconocía si el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa estaba informado. Hasta el momento, el Shin Bet ha optado por no pronunciarse, alimentando el escepticismo público y la desconfianza institucional.

Los medios locales ya habían reportado anteriormente la existencia de grupos armados operando en Gaza bajo la supuesta protección del ejército israelí, lo que ahora adquiere una nueva dimensión con las acusaciones del exministro. Estos grupos, lejos de actuar en beneficio de la estabilidad regional, estarían contribuyendo a un escenario de caos y fragmentación social, peligrosamente cerca de lo que Lieberman describe como “anarquía criminal”.

Esta acusación se suma a una larga lista de controversias que rodean a Netanyahu, incluyendo procesos judiciales por corrupción y un manejo cuestionado del conflicto en Gaza. De confirmarse la veracidad de esta denuncia, el escándalo podría adquirir dimensiones internacionales, exponiendo a Israel a una nueva crisis de legitimidad ante la comunidad global.

El silencio del gobierno y la falta de una investigación inmediata solo aumentan la gravedad de la situación. Si la justicia israelí no actúa con rapidez y transparencia, el caso podría terminar por erosionar aún más la ya frágil confianza en las instituciones del Estado.

Una decisión que podría costar caro

Lo denunciado por Lieberman no es solo un golpe político: es una alarma encendida sobre la coherencia estratégica del Estado israelí. ¿Qué significa que un país con uno de los sistemas de inteligencia más sofisticados del mundo haya entregado armamento a grupos incontrolables en una zona enemiga? ¿Hasta qué punto puede un líder actuar fuera de los mecanismos de control democrático sin consecuencias?

Israel, cuyo argumento principal ha sido siempre su derecho a defenderse ante amenazas existenciales, podría haber sembrado en su propia frontera el germen de un nuevo conflicto.

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