11 de junio de 2026

Carrió arremete contra el oficialismo tras los dichos de Santillán y Lemoine: “Los gatos nos invadieron”

En medio de una fuerte polémica por declaraciones despectivas hacia médicos del Hospital Garrahan, resurgen críticas de Elisa Carrió que exponen el desprestigio y la falta de preparación de sectores del oficialismo.

La crisis sanitaria y política desatada en torno al Hospital Garrahan sumó un nuevo capítulo con la viralización de un video de Elisa Carrió, en el que la fundadora de la Coalición Cívica cuestiona con dureza el perfil y la formación de ciertos sectores del Congreso. Aunque sus palabras fueron registradas en septiembre de 2024, la coyuntura actual les otorgó una nueva fuerza simbólica.

«Ahora veo gatos, sentados… antes eran gatos, acompañantes, después fueron asesoras y ahora están sentadas en la banca», afirmaba Carrió con sarcasmo, en declaraciones que ahora los internautas vinculan directamente con las diputadas libertarias Juliana Santillán y Lilia Lemoine, ambas en el centro de la tormenta por sus expresiones contra médicos del Garrahan.

Ignorancia, desprecio y crueldad institucionalizada
El estallido se produjo luego de que Santillán confrontara públicamente a profesionales del reconocido hospital pediátrico utilizando cifras falsas sobre el presupuesto y el salario médico, mientras que Lemoine, en tono desafiante, llegó a sugerir que los médicos “se dediquen a otra cosa” si no están conformes con su situación laboral. Todo esto en un contexto de recortes, ajuste presupuestario y creciente precarización del sistema de salud pública.

Lejos de calmar las aguas, Santillán —reconocida por sus habituales errores ortográficos— afirmó que la canasta básica familiar era de $360.000, contradiciendo los datos oficiales del INDEC y profundizando la percepción de improvisación e ignorancia técnica que ha caracterizado a una parte de los legisladores de La Libertad Avanza.

Carrió: entre la indignación moral y la crítica institucional
Elisa Carrió no tardó en reaccionar. A través de sus redes sociales, expresó una profunda vergüenza por el maltrato a los profesionales de la salud:
«Millones de argentinos les pedimos perdón a los médicos del Garrahan. Los admiramos, los amamos y sentimos una profunda vergüenza ajena», escribió, desmarcándose del clima de violencia retórica promovido desde sectores del oficialismo.

La exdiputada fue más allá y sostuvo que el Hospital Garrahan es un pilar del sistema sanitario nacional, y que atacarlo representa un acto de crueldad institucional:
«Esto no es un uso político. Dono al Garrahan desde el año 2001. Es un reaseguro para todos los niños de la Argentina, y quien no lo sienta así es cómplice de la crueldad, por simple indiferencia.»

Carrió, que ha cultivado una figura política asociada a la ética pública y la denuncia de la corrupción, también disparó contra el relato místico del oficialismo:
«Estos no son las fuerzas del cielo, son las fuerzas del infierno. Se hacen los tontos. Y la gente los vota.»

Una crítica al vaciamiento de la política
La viralización de sus palabras sobre los “gatos” en el Congreso no solo expone una crítica personal, sino que habilita una discusión más amplia: ¿qué tipo de representantes están ocupando hoy las bancas del Congreso? ¿Cuál es el nivel de formación, sensibilidad y preparación que se exige a quienes toman decisiones clave para el país?

Carrió, sin nombrarlas, señala una degradación de la política que no solo es estética o moral, sino profundamente estructural. La presencia de figuras mediáticas sin formación ni compromiso con los valores republicanos parece ser, para ella, una amenaza directa a la institucionalidad.

Una pulseada que revela fracturas en el oficialismo
Lo que comenzó como un cruce verbal en torno al Hospital Garrahan se transformó rápidamente en un reflejo de las fracturas internas del oficialismo, pero también de la fragilidad de sus liderazgos. El desprecio explícito hacia sectores esenciales como el sistema de salud pública no solo genera indignación, sino que también pone en evidencia la ausencia de una estrategia sólida de gobierno.

Mientras el presidente Javier Milei guarda silencio, y las legisladoras involucradas optan por redoblar la apuesta o victimizarse, la figura de Carrió vuelve al centro del escenario como una voz incómoda, pero insoslayable.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *