$LIBRA, documentos y transferencias: el acuerdo confidencial que vuelve a comprometer a Milei
Lejos de tratarse de un respaldo ocasional o de un simple error comunicacional, los documentos y movimientos financieros que salieron a la luz exponen una trama previa, organizada y con múltiples intermediarios.

La aparición de un acuerdo confidencial firmado entre el presidente Javier Milei y el empresario cripto Hayden Davis reconfigura el escándalo del token $LIBRA y profundiza las sospechas sobre el rol activo del mandatario en una operatoria que terminó con miles de inversores perjudicados en cuestión de minutos.
Según consignó el portal Minutouno, el documento, fechado el 29 de enero de 2025 y firmado por ambas partes, se conoció apenas dos semanas después del lanzamiento del token. Según reveló Clarín, Davis realizó una visita relámpago a Buenos Aires el 30 de enero, de apenas 38 horas, durante la cual se reunió en Casa Rosada con Milei y con los lobbistas Mauricio Novelli y Manuel Terrones Godoy.
El encuentro, de apenas media hora, derivó en un hecho clave: un mensaje del presidente en la red social X presentando públicamente a Davis, lo que funcionó como aval político y simbólico del proyecto.
Ese respaldo no fue menor. El posteo presidencial fue inmediatamente amplificado por Kelsier Ventures, la empresa de Davis, que aseguró estar asesorando a Milei en materia de tecnología y finanzas, una afirmación que contradice luego la versión oficial del Gobierno, según la cual el presidente no conocía los detalles del emprendimiento.
Transferencias, intermediarios y señales de alerta
La secuencia posterior refuerza las sospechas. Ese mismo 30 de enero, dos billeteras cripto vinculadas a Davis transfirieron más de un millón de dólares en USDC a una wallet registrada a nombre de Orlando Rodolfo Mellino, un jubilado argentino de 75 años que aparece como intermediario. En menos de tres horas, el dinero fue enviado a otra billetera identificada por la fiscalía como una presunta cueva cripto. Para los investigadores, esta operatoria es una pieza central para reconstruir el circuito financiero previo al lanzamiento del token.
El 14 de febrero, $LIBRA fue lanzada al mercado. Tras un tuit de Milei, su cotización pasó de 0,3 a casi 5 dólares en minutos. Poco después, el valor colapsó. Miles de pequeños inversores quedaron atrapados en una típica maniobra de “pump and dump”, mientras los fondos iniciales ya habían sido retirados.
Cuando comenzaron a multiplicarse las denuncias en redes sociales, el presidente eliminó su publicación y aseguró que desconocía los pormenores del proyecto. Sin embargo, la existencia del acuerdo previo, sumada a las reuniones, transferencias y avales públicos, debilita seriamente esa defensa.
Un entramado previo y pagos bajo sospecha
El acuerdo firmado con Davis no sería un hecho aislado. Investigaciones periodísticas previas revelaron que el empresario había sido designado como asesor del Estado argentino en temas de blockchain, inteligencia artificial y criptomonedas mediante un convenio firmado en noviembre de 2024. Ese borrador contemplaba pagos millonarios por parte de Kelsier Group y un plan en etapas que incluía el eventual lanzamiento de una “Currency de Libertad”.
La Comisión Investigadora del Congreso sobre el caso $LIBRA detectó transferencias cripto por montos y fechas que coinciden con ese acuerdo, enviadas a una billetera cuya titularidad no está clara pero que habría estado bajo control de personas del entorno del proyecto. Para los diputados, el patrón de pagos permite inferir que se trataba de la cuenta destinada a canalizar los fondos del convenio.
Además, la comisión confirmó que esa billetera realizó transferencias directas a wallets pertenecientes a Novelli y a Sergio Morales, exasesor de la Comisión Nacional de Valores, lo que amplía el alcance institucional del caso.
KIP Protocol y el silencio contractual
Un actor clave en la etapa final fue KIP Protocol, una firma con base en Singapur que inicialmente apareció vinculada al proyecto. Aunque intentaron despegarse públicamente del lanzamiento, sus propias contradicciones y la posterior admisión de que actuaban bajo acuerdos de confidencialidad refuerzan la idea de una estructura cerrada, opaca y deliberadamente diseñada para evitar responsabilidades.
Incluso en instancias públicas, como un space en X organizado para contener la crisis, los directivos de KIP se negaron a señalar a los responsables de la creación del token, alegando cláusulas de confidencialidad, aun cuando ya enfrentaban acusaciones masivas de estafa.
Más que un error, un problema político
El caso $LIBRA excede largamente el terreno de las criptomonedas. Lo que está en discusión es el uso del capital simbólico de la Presidencia para legitimar emprendimientos privados de alto riesgo, la opacidad en los vínculos entre el Estado y actores del ecosistema financiero digital, y la fragilidad de los controles institucionales.
La aparición del acuerdo confidencial no cierra el caso: lo profundiza. Y deja una pregunta abierta que atraviesa toda la investigación parlamentaria y judicial: si el presidente no conocía el proyecto, ¿por qué lo avaló, lo promovió y firmó acuerdos previos con sus impulsores?
