Lecciones de Canadá para Europa: Cómo responder al boicot estadounidense y fortalecer su economía
En una publicación en redes sociales, Trump declaró que todos los productos de Dinamarca, Suecia, Noruega, Francia, Alemania, Países Bajos, Finlandia y Reino Unido serían gravados con un arancel adicional del 10%, que podría elevarse al 25% en junio, hasta que se alcance un acuerdo sobre la compra de Groenlandia.

Europa y Estados Unidos están al borde de una guerra comercial tras el anuncio del presidente Donald Trump de imponer aranceles punitivos a ocho países europeos en respuesta a su oposición a los planes de anexión de Groenlandia, previstos para comenzar el 1 de febrero.
Este anuncio generó una fuerte reacción en Europa, con líderes políticos prometiendo una respuesta conjunta. Sin embargo, la experiencia de Canadá muestra que tanto los gobiernos como los consumidores pueden jugar un papel decisivo en la resistencia a políticas comerciales hostiles, afectando directamente a la economía estadounidense.
La respuesta de Canadá a las amenazas de EE.UU.
Desde su primer mandato, Trump ha mencionado la posibilidad de que Canadá se convierta en el 51º estado de EE.UU., además de expresar su interés en apoderarse de Groenlandia. Estas declaraciones, sumadas a la imposición de aranceles, tensionaron las relaciones diplomáticas. El primer ministro canadiense, Mark Carney, afirmó que la era de buena vecindad con EE.UU. había terminado.
Frente a esto, los canadienses adoptaron una postura de resistencia, bajo el lema «codos arriba», inspirado en el hockey, y lanzaron un boicot masivo a los productos y servicios estadounidenses. Destacan las restricciones a las bebidas alcohólicas, con una caída del 60% en las exportaciones de bourbon y whisky en 2025, y una reducción significativa en el consumo de ron, vodka, ginebra y brandy.
Además, Canadá respondió con un arancel sobre el zumo de naranja de Florida, en una clara señal de protesta. Los viajes a EE.UU. también disminuyeron considerablemente, afectando la economía estadounidense, que perdió unos 5.700 millones de dólares en ingresos turísticos en 2025.
El poder de los consumidores y la postura estratégica de Canadá
El primer ministro Trump afirmó que EE.UU. «nos necesitan mucho más que nosotros a ellos» en referencia a Groenlandia, pero en el ámbito comercial, la balanza es distinta. Europa e EE.UU. intercambiaron bienes por casi un billón de dólares en 2024, con una preponderancia de exportaciones europeas, lo que puede hacer que las empresas europeas tengan mucho que perder en una guerra comercial. Sin embargo, los consumidores europeos también pueden influir, como lo demostraron las caídas en ventas de Tesla en Europa en respuesta a las políticas de Elon Musk.
¿Un boicot europeo al ‘Made in USA’?
Aunque las exportaciones estadounidenses a Europa incluyen combustibles fósiles, productos farmacéuticos, reactores nucleares y aviones, muchos bienes de consumo son fabricados o importados desde otros países y vendidos con marcas estadounidenses. Esto ofrece a los consumidores europeos múltiples opciones para boicotear productos estadounidenses sin esperar acciones oficiales.
Las marcas icónicas en bebidas, ropa, tecnología y comida rápida tienen alternativas europeas o de otros orígenes. Incluso en el sector digital, aunque limitar el uso de redes sociales o plataformas de streaming puede ser más complejo, también representa una opción de resistencia.
En Canadá, el patriotismo económico se ha reflejado en la promoción de productos nacionales, con grupos de consumidores organizados en redes sociales y aplicaciones para verificar el origen de los productos. La pregunta es si Europa será capaz de seguir un ejemplo similar y fortalecer su economía mediante la movilización ciudadana.
