La Unión Europea y Canadá firman un histórico acuerdo de seguridad y defensa en cumbre bilateral
La Unión Europea y Canadá han dado un paso decisivo hacia el fortalecimiento de su cooperación en materia de seguridad y defensa, tras la firma de una nueva Asociación de Seguridad y Defensa (ASPD) durante la reunión celebrada este lunes en Bruselas.

El encuentro, que marcó la vigésima cumbre entre ambos bloques, también sirvió como escenario para iniciar negociaciones sobre un posible pacto de comercio digital, en un contexto internacional marcado por cambios en el escenario global.
El acuerdo, considerado por expertos como el más completo en su categoría, busca potenciar la colaboración en gestión de crisis, seguridad marítima, ciberamenazas, amenazas híbridas, cooperación industrial en defensa, así como en lucha antiterrorista, no proliferación, desarme, política espacial y apoyo a Ucrania. Además, Canadá enviará un representante de Defensa a la Unión Europea y ambas partes explorarán la posibilidad de establecer un acuerdo administrativo con la Agencia Europea de Defensa, facilitando así la participación del país en programas de adquisición conjuntos y en el programa de préstamos SAFE, dotado con 150.000 millones de euros.
El presidente del Consejo Europeo, António Costa, destacó que esta cumbre representa «una poderosa declaración política» y afirmó que los lazos entre ambos bloques se fortalecerán aún más, estableciendo «un nivel de cercanía sin precedentes». Por su parte, el primer ministro canadiense, Mark Carney, subrayó la importancia de construir un nuevo orden internacional en un momento en que el sistema basado en normas está en crisis, señalando que Canadá mira con atención hacia la Unión Europea para afrontar estos desafíos globales.
En la misma línea, Ursula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, expresó su compromiso de iniciar rápidamente conversaciones para que Canadá pueda adherirse al programa SAFE, con el objetivo de definir áreas de cooperación con mayor valor añadido y canalizar inversiones conjuntas, priorizando los principios de reciprocidad y seguridad del suministro.
La cumbre se produce en un contexto internacional de incertidumbre, tras la reciente salida anticipada del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de la reunión del G7 en Canadá, y en vísperas de la próxima cumbre de la OTAN en La Haya, donde se discutirá el aumento del gasto en defensa del 2% al 5% del PIB, con la atención puesta en la participación de países como España.
Este acuerdo bilateral refuerza la tendencia de la Unión Europea de establecer alianzas estratégicas fuera de sus fronteras, después de la reciente firma con Reino Unido, en un momento en que Washington continúa mostrando dudas sobre su compromiso a largo plazo con la OTAN y el apoyo a Ucrania en su lucha contra Rusia.
Con esta iniciativa, Canadá busca también reducir su dependencia de EE.UU. en materia de defensa, destinando una mayor parte de sus recursos a fortalecer su industria militar y cumplir con los nuevos requisitos de capacidades acordados en el seno de la OTAN, consolidando así su papel como aliado estratégico en el continente europeo.
