17 de junio de 2026

La UIA respalda la estabilidad fiscal, pero alerta sobre riesgos para la producción

La UIA respalda la dirección fiscal del Gobierno, pero advierte que sin medidas que impulsen la producción, la inversión y la competitividad, la economía puede enfrentar un crecimiento limitado y desigual. El mensaje es claro: equilibrar cuentas no basta; la industria necesita un plan concreto que combine estabilidad con dinamismo productivo.

Ph: Martín Rapallini/Archivo

Tras la presentación del Presupuesto 2026 por parte del presidente Javier Milei, la Unión Industrial Argentina (UIA) expresó un respaldo condicionado al enfoque de estabilidad fiscal y equilibrio macroeconómico.

Martín Rapallini, titular de la entidad, valoró positivamente la reducción de la inflación y el compromiso con una baja gradual de impuestos, considerándolos pasos necesarios para recuperar confianza y previsibilidad en la economía.

Sin embargo, la valoración de la UIA viene acompañada de una advertencia clara: la estabilidad macro no asegura por sí sola el crecimiento del sector productivo. Rapallini destacó tres áreas críticas que, a su juicio, requieren atención urgente: competitividad sistémica, igualdad de condiciones y realidades microeconómicas de las empresas.

En cuanto a la competitividad, la UIA remarcó que el “costo argentino” sigue siendo un obstáculo para la inversión y la expansión industrial. Modernización laboral, menor presión tributaria, infraestructura adecuada y acceso a financiamiento productivo son puntos que, según Rapallini, deberían acompañar la disciplina fiscal para evitar que la industria se estanque mientras se ajustan las cuentas públicas.

Sobre igualdad de condiciones, la entidad advirtió sobre los riesgos de una apertura económica acelerada sin reformas internas profundas. En un contexto de competencia global, muchas empresas locales podrían quedar rezagadas frente a compañías extranjeras con costos más bajos y mejor acceso a mercados. La UIA subraya que nivelar la cancha es clave para sostener empleo y generar nuevas inversiones.

Por último, Rapallini insistió en la necesidad de considerar la realidad microeconómica de las empresas: tensiones de corto plazo, acceso al crédito, niveles de demanda y evolución de la tasa de interés afectan directamente la capacidad productiva y la rentabilidad. La estabilidad macroeconómica, si no se traduce en políticas concretas de estímulo a la producción, corre el riesgo de convertirse en una cifra abstracta que no mejora la vida cotidiana de las empresas ni de los trabajadores.

 

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