La Suipachense entra en quiebra y alerta sobre la profunda crisis de la industria láctea argentina
La combinación de problemas internos de gestión, falta de liquidez y políticas que dificultan la competitividad frente a importaciones y sobreoferta internacional convierte a este episodio en un reflejo de la crisis estructural del sector lácteo argentino, cuyo futuro dependerá de la capacidad de adaptación de empresas, gremios y autoridades.

La histórica empresa láctea La Suipachense, con más de siete décadas de actividad en la provincia de Buenos Aires, quedó oficialmente en estado de quiebra tras la resolución del Juzgado Civil y Comercial 7 de Mercedes. La medida impacta directamente en 140 trabajadores, que perdieron sus empleos tras meses de incertidumbre y protestas frente a la planta.
La compañía operaba bajo la razón social Lácteos Conosur S.A., controlada por el grupo venezolano Maralac, y llegó a procesar hasta 250 mil litros de leche diarios, consolidándose como un actor relevante en la producción regional. Sin embargo, la combinación de parálisis productiva —con tres meses de detención total— conflictos laborales y dificultades financieras aceleró su caída. El fallo judicial ordenó además la inhibición general de bienes de la empresa y la restricción de movimientos del administrador Jorge Luis Borges León, quien deberá permanecer disponible para la investigación de posibles irregularidades en la gestión.
El caso de La Suipachense no es aislado. La industria láctea argentina atraviesa un contexto complejo, marcado por la caída en consumo y ventas, la sobreoferta y la presión de precios poco competitivos. Empresas históricas como Sancor, ARSA y Verónica también enfrentan dificultades similares, mientras los datos del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) muestran que el volumen comercializado en diciembre de 2025 fue un 1,1% inferior al registrado un año antes, y las existencias se encuentran un 9,6% por encima de los niveles previos.
Frente a esta situación, la Asociación de Trabajadores de la Industria Láctea de la República Argentina (ATILRA) alertó sobre la necesidad de que el Estado intervenga para mitigar la crisis y preservar puestos de trabajo. Héctor “Etín” Ponce, secretario general del gremio, señaló que la industria atraviesa un proceso de reconversión y concentración que amenaza las estructuras tradicionales, y que la tecnología y la presión de los mercados concentran la producción y desplazan trabajadores.
El cierre de La Suipachense pone de relieve la vulnerabilidad de los emprendimientos medianos y pequeños ante un mercado cada vez más concentrado y competitivo.
