Cierre definitivo de NEBA en Catamarca profundiza la crisis y tensiona la política industrial
El cierre de NEBA se suma a otros cierres y suspensiones en la industria del interior, reforzando la percepción de que las economías regionales requieren protección y estímulos específicos para evitar el vaciamiento productivo.

La fábrica de heladeras NEBA cerró de manera definitiva en Catamarca general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) Tucumán, el cierre forma parte de un fenómeno que calificó como “industricidio”, atribuido a la combinación de apertura indiscriminada de importaciones y políticas de incentivo insuficientes para sostener la producción local.
La planta de NEBA ya había reducido personal en los últimos meses: 34 despidos hace un mes y 15 desvinculaciones cuatro meses atrás.
El dirigente sindical vinculó la situación con la falta de competitividad frente a productos importados y con la caída de la demanda interna, señalando que medidas similares se registran en otras empresas del sector, como Longvie, que implementó suspensiones temporales con reducción parcial de salarios. Además, Gámez cuestionó la política salarial oficial, calificando como “insostenible” la imposición de topes y paritarias de apenas 1,9% mensual en un contexto inflacionario.
El cierre de NEBA no solo afecta directamente a los trabajadores, sino que tiene un impacto simbólico sobre la industria metalúrgica de la región y la economía local. La combinación de apertura de importaciones, retracción del consumo y políticas salariales restrictivas genera un escenario de vulnerabilidad que, según la UOM, podría repetirse en otras fábricas si no se adoptan medidas de sostén.
Los operarios permanecen en asamblea dentro de la planta y la UOM evalúa posibles medidas gremiales, mientras expertos del sector advierten que el episodio refleja tensiones estructurales en la política industrial nacional y cuestiona la sostenibilidad de la producción local frente a un mercado globalizado.
