La presión del kirchnerismo sobre Kicillof intensifica la interna peronista en Buenos Aires
La presentación de un proyecto para alinear las elecciones provinciales con las nacionales pone en jaque al gobernador, en medio de un debate sobre la suspensión de las PASO.

En un contexto electoral cada vez más tenso, el kirchnerismo ha intensificado la presión sobre el gobernador Axel Kicillof al presentar un proyecto en la Legislatura bonaerense que propone realizar las elecciones provinciales el mismo día que los comicios nacionales.
Esta iniciativa, impulsada por la senadora provincial Teresa García y respaldada por figuras prominentes como la ex presidenta Cristina Kirchner y el ex ministro de Economía Sergio Massa, desafía la posición de Kicillof, quien ha manifestado su deseo de desdoblar las elecciones en la provincia.
El proyecto de suspensión de las PASO en Buenos Aires busca unificar el calendario electoral y ha sido presentado como un intento de consolidar la fuerza del kirchnerismo en la provincia. «Una sola Nación, una sola provincia, una sola elección», afirmó García al dar a conocer la propuesta a través de sus redes sociales, un mensaje claro de unidad que podría tensar aún más las relaciones dentro de un peronismo ya fracturado.
El momento no podría ser más crítico para Kicillof, quien se encuentra en una encrucijada política. Por un lado, busca el respaldo de más de 30 intendentes bonaerenses que anhelan el desdoblamiento de las elecciones para poder enfocar sus respectivas campañas en los logros de su gestión. Por otro, se enfrenta a la presión interna del kirchnerismo y el temor a un desgaste que podría resultar perjudicial para su administración.
La situación se complica aún más debido a la dilación en el tratamiento del proyecto de suspensión de las PASO que Kicillof mismo ha impulsado, lo que ha llevado al PRO bonaerense a exigirle que priorice las necesidades de los ciudadanos sobre las disputas internas. «Hoy volvemos a pedirle que priorice las preocupaciones y necesidades de los bonaerenses por sobre los conflictos internos», expresó el PRO en un comunicado. Esta presión externa añade un nuevo nivel de complejidad a la ya complicada dinámica del peronismo.
A medida que el debate sobre el calendario electoral se prolonga, aumenta la incertidumbre sobre la estrategia política de Kicillof. Su deseo de adelantar las elecciones podría ser interpretado como una forma de fortalecer su posición frente a las exigencias de los intendentes y, al mismo tiempo, de evitar un enfrentamiento directo con el núcleo duro del kirchnerismo. Sin embargo, si se prolonga la falta de decisión, Kicillof corre el riesgo de perder el control de la narrativa electoral y de ser percibido como indeciso ante sus aliados y opositores.
El hecho de que 27 intendentes de la UCR hayan expresado su apoyo a la postura de Kicillof añade una dimensión interesante a esta contienda. La coalición opositora, al unirse en este reclamo, podría estar buscando capitalizar cualquier error que el oficialismo cometa en el manejo de la situación, lo que podría traducirse en un mayor apoyo electoral en las próximas elecciones.
En este escenario, Kicillof se encuentra bajo un creciente escrutinio, no solo de sus adversarios políticos, sino también de sus propios compañeros de partido. La presión del kirchnerismo, que busca mantener el control sobre la provincia y evitar un desmarque que podría debilitar su influencia, se convierte en una amenaza tangible para sus planes.
La decisión que Kicillof tome en las próximas semanas será crucial no solo para el futuro del peronismo en la provincia de Buenos Aires, sino también para su propia carrera política. El gobernador deberá equilibrar las demandas de sus aliados con la necesidad de una estrategia coherente que le permita capitalizar sus logros y enfrentar la oposición, o de lo contrario, podría verse forzado a ceder ante las presiones de un sector de su propio partido. En un clima político tan volátil, cada movimiento cuenta, y el tiempo se agota.
